“De verdad, la responsabilidad es una cosa muy seria, estamos hablando de que prácticamente se vio comprometida la vida de mi hijo”, explicó a El País María José Botero, mamá de un niño de 10 años que fue mordido por un perro de raza potencialmente peligrosa y que le dejó graves lesiones en su cuerpo.
La vida de María José cambió el 20 de enero de 2026, cuando su pequeño estaba jugando fútbol en una cancha ubicada en la Urbanización Campestre sobre las 3:35 p.m. Lo que parecía una tarde normal de esparcimiento se convirtió en una pesadilla, pues uno de sus vecinos ingresó a la cancha, la cual está encerrada, junto con su perro de raza American Bully, el cual atacó al menor sin previo aviso.
“Él estaba jugando en el espacio deportivo que es muy grande; de hecho, hay máquinas para hacer ejercicio y la cancha está encerrada, tiene una puerta que está completamente nueva y que tiene cerradura”; por esta razón los padres sienten la seguridad de llevar a sus hijos para que se diviertan y hagan ejercicio.
Todo pasó en cuestión de segundos: el vecino ingresó con el perro, el cual no tenía bozal ni correa, y atacó violentamente al pequeño con mordidas que afectaron su rostro, brazos y espalda. “Gracias a Dios había otros adultos que me ayudaron a salvarlo, porque realmente el perro iba a matar a mi niño”.
La indignación de la madre es mayor, ya que este es el segundo caso en el que esta mascota ataca a los pequeños, y María José aseguró a este medio de comunicación que en cada uno de los hechos se ha alertado a las autoridades, pero no ha ocurrido nada.
Graves lesiones
Las heridas que el niño de 10 años recibió fueron de consideración, por lo que fue trasladado a un centro asistencial para ser atendido. El 21 de enero fue sometido a una cirugía maxilofacial; además, los profesionales suturaron las heridas de los brazos y la espalda.
Además del dolor físico que el pequeño experimentó, psicológicamente se vio afectado. María José aseguró que su hijo nunca le había tenido miedo a los perros, pero después de esta experiencia ha sufrido de insomnio y temor.
“Tiene un trauma; durante la primera noche no durmió nada y me dijo que cada que cierra los ojos ve la imagen de cuando el perro se le arrima y él con sus ojos ve cómo le cierra la boca con su cara adentro. Está muy ansioso”.
Por el momento, se está a la espera de la evolución médica del menor y sus seres queridos esperan que no requiera nuevas cirugías y que las lesiones puedan sanar solas sin dejar secuelas de gravedad.
“Solo le colocan comparendos”
La madre aseguró que luego del incidente con su hijo, la administración de la urbanización se comunicó con la Policía de Carabineros y los uniformados le realizaron un comparendo al propietario; además, le informaron que se abrirá una investigación del caso.
“Pero este no es el primer comparendo que recibe por este tema, o sea, es irónico”, afirmó María José.
Por este motivo, la mujer pidió que, al sacar a sus mascotas a pasear, siempre lo hagan con correa y bozal. “Estas son cosas que se pueden evitar, que las personas tomen conciencia”.
Asimismo, solicitó a las autoridades tomar medidas cautelares más serias, puesto que considera que el comparendo no es suficiente. “A esta persona ya le había colocado comparendos por el mismo tema, lo pagó y todo quedó allí, no pasó nada porque sigue soltando el perro y no le coloca bozal”.
María José puntualizó que estos hechos pueden afectar a toda la población y pueden ser mortales, puesto que si un menor de edad o una persona mayor es atacada y no es auxiliada a tiempo, puede perder la vida.
“Estos animales tienen mucha fuerza; entre varios adultos intentábamos quitarle el perro de encima a mi hijo, pero aun así resultó con varias heridas abiertas muy profundas. Ojalá las personas sean conscientes y sigan las normas básicas de convivencia al sacar a sus mascotas”, culminó.