Una tropa de 40 uniformados del Ejército Nacional se prepara en el Cantón Militar Pichincha para una larga noche de guardia en la ciudad. La misión de los militares esta vez no será combatir los grupos delincuenciales, sino luchar contra un enemigo invisible que se expande en el mundo de manera vertiginosa sin respetar fronteras ni hacer distinción de sexo, raza o edad: el Covid-19.

En la tropa hay 30 hombres de la Policía Militar (PM) No.3 y otros 10 del Batallón de Fuerzas Especiales Urbanas (Bafur) No.3. Los primeros portan cascos y los segundos boinas terracotas. Todos llevan botas, chalecos antibalas y tapabocas.

Pero la principal diferencia entre estas dos unidades del Ejército está en su armamento: mientras los miembros de la PM cargan fusiles Tavor x95 calibre 9 milímetros, los del Bafur portan fusiles Galil calibre 5.56, que son armas más robustas y con más precisión.

A los soldados los dirige el coronel Henry López, comandante de la Tercera Brigada. Todos escuchan atentamente sus instrucciones:
“Esta noche realizaremos un patrullaje en dos barrios del oriente de la ciudad muy sensibles en materia de orden público: Ciudad Córdoba y Mojica. Requiero que cada uno de ustedes entienda que estamos en una operación de Adac, es decir, de Apoyo a la Defensa de la Autoridad Civil (como Policía y Tránsito), la cual es muy importante porque está enfocada en hacer cumplir lo que ha decretado el Gobierno: que todos los ciudadanos estén en sus casas durante la cuarentena”, explica López.

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Una larga noche

A las 7:00 p.m., la tropa del Ejército sale del Batallón Pichincha en 6 motocicletas y 5 camionetas. El coronel López se desplaza en otra camioneta con full blindaje.

La soledad y el silencio imperan en la ciudad. En sus calles son contados los vehículos que se ven, así como las personas que transitan por los andenes solas o pasean a sus mascotas.

Después de unos 15 minutos de recorrido, los uniformados llegan al barrio Ciudad Córdoba y, mientras atraviesan el sector, los habitantes los observan con parsimonia desde las ventanas de sus casas, y algunos niños que están jugando en los parques corren a entrarse a sus viviendas.

En la zona hay algunas farmacias abiertas con pocas personas. Los restaurantes abiertos son aún más escasos y su clientela es casi nula.
El recorrido de la tropa continúa desde Ciudad Córdoba por toda la Avenida Ciudad de Cali. Los soldados pasan por barrios como El Vallado, El Retiro y Laureano Gómez, hasta que finalmente llegan a Mojica. Allí los esperan cerca de ocho miembros de la Policía y de la Secretaría de Seguridad Municipal.

“Hemos estado saliendo desde la mañana, tarde y en la noche para sensibilizar a los ciudadanos de que estamos en cuarentena y por qué es necesario que se queden en sus casas. Tenemos que seguir haciendo mucho más esfuerzos porque igual quedan muchos días de aislamiento, entonces cualquier situación puede ocurrir”, indica Guillermo Londoño, subsecretario de la política de seguridad de la Alcaldía de Cali.

No es un trabajo fácil. Y así lo reconoce Hayder segura, habitante del barrio Mojica, y quien manifiesta que, pese al llamado de las autoridades, “hay muchachos que insisten en salir a vaguear y personas que les cuesta acatar las medidas”.

Se refiere a los grupos de jóvenes que se pueden observar reunidos en las esquinas consumiendo marihuana o vecinos que juegan a las afueras de sus casas parqués o dominó hasta altas horas de la noche.
“En sectores como Mojica, El Vallado o Desepaz, la receptividad de la gente ha sido poca. Sin embargo, nosotros como Policía Nacional tenemos la potestad de impartir comparendos a estas personas que infringen la cuarentena. Desde el viernes que empezó el toque de queda en Cali y ahora que estamos con el aislamiento nacional hemos impuesto más de 500”, asegura un oficial de la Policía que acompaña el operativo y que prefiere omitir su nombre.

A lo lejos, un helicóptero Black Hawk de la Fuerza Aérea pasa perifoneando:

“Colombiano: usted está en un aislamiento preventivo obligatorio ordenado por el Gobierno Nacional como medida para controlar la propagación del virus Covid-19. Debe permanecer en aislamiento dentro de su hogar hasta las 0:00 horas del día 13 de abril de 2020. Lave frecuentemente sus manos con agua y jabón, evite tocar su cara, ojos y nariz y salga de su casa solo cuando sea necesario y únicamente en los casos decretados como excepciones por el Gobierno”.

La aeronave vuela a aproximadamente uno 100 metros de altura y se desplaza a unos 100 kilómetros por hora. El operativo lo dirige el coronel Andrés Felipe Vargas, comandante Aéreo de Combate Número 7.

“Después de volar muchas veces sobre Cali y ver la dinámica de una ciudad vibrante, no deja de sorprender que la ciudad en este momento esté quieta. Pero si esto es por la razón que lo estamos haciendo que es la de quedarnos en casa para protegernos, es algo que vale la pena”, concluye Vargas, desde el aire.