Una pareja estadounidense decidió dar un giro radical a su vida al jubilarse: en lugar de establecerse en un lugar fijo y asegurar una herencia para sus hijos, optaron por gastar su pensión recorriendo el mundo.

Kelly y Nigel Benthall, ambos en sus cincuenta, tomaron la determinación de que la mejor inversión de sus años de retiro sería acumular experiencias y no bienes materiales. Su historia ha llamado la atención porque demuestra que viajar con bajo presupuesto es posible si se organiza con disciplina y se priorizan las vivencias sobre los lujos.

La clave de su aventura está en la planificación. Antes de cada destino investigan precios de transporte, hospedaje y alimentación, buscando siempre las opciones más económicas. Esta anticipación les permite aprovechar descuentos y evitar gastos innecesarios.

Pareja que recorrió el mundo. | Foto: El País

Además, mantienen una gran flexibilidad en su itinerario: no se aferran a fechas ni lugares específicos, lo que les da margen para adaptarse a las ofertas y moverse hacia destinos más asequibles.

En cuanto al alojamiento, recurren a hostales, alquileres temporales y, en ocasiones, intercambios de casas, lo que reduce significativamente el gasto en hoteles. También limitan los lujos, prefiriendo experiencias culturales y naturales sobre restaurantes caros o actividades exclusivas.

Su consejo principal para quienes desean viajar con poco presupuesto es que la organización previa es fundamental y que la simplicidad del viaje puede ser la mejor aliada. Para ellos, la riqueza está en las experiencias y no en el gasto.

Esta decisión, aunque polémica para algunos, se convierte en una inspiración para pensionados que ven la jubilación como un momento de quietud.

Kelly y Nigel muestran que puede ser una etapa de aventura asequible y que recorrer el mundo no es una utopía reservada para los más adinerados, sino una posibilidad real con disciplina financiera. Su historia también plantea un cambio de paradigma frente a la idea de acumular bienes o dejar herencia: reivindican el valor de invertir en recuerdos y aprendizajes.

En sus palabras, la vida es una sola y merece ser vivida intensamente. La experiencia de esta pareja es un recordatorio de que viajar barato no significa viajar mal.

Con planeación, flexibilidad y creatividad, es posible recorrer el mundo sin que el presupuesto sea un obstáculo.

En ese sentido, el consejo de la pareja es contundente: la clave está en organizarse y valorar las experiencias por encima de los lujos, demostrando que la verdadera riqueza se mide en momentos vividos y no en dinero gastado.