El Pacífico colombiano, con su mezcla indomable de selva y mar, se ha convertido en el escenario ideal para quienes buscan celebrar San Valentín lejos del ruido urbano.

A diferencia de los destinos tradicionales del Caribe, el litoral occidental ofrece una experiencia de “lujo natural” basada en la privacidad, el contacto con la biodiversidad y una riqueza cultural que cautiva a los viajeros nacionales e internacionales.

Naturaleza, vida marina y aventura

Entre las joyas que destacan para esta celebración se encuentra Bahía Solano y Nuquí, en el departamento del Chocó. Estos destinos no solo ofrecen playas de arena oscura y aguas termales frente al mar, sino que permiten vivir una de las experiencias más románticas y conmovedoras del mundo: el avistamiento de ballenas yubartas.

Este es un municipio muy turístico, es ideal para pasar un tiempo de desconexión. | Foto: Facebook: Alcaldía de Bahía Solano

Estos cetáceos recorren miles de kilómetros desde la Antártida para dar a luz en las cálidas aguas colombianas, creando un espectáculo natural difícil de igualar.

Para quienes buscan algo más cercano al centro del país, las playas de Juanchaco, Ladrilleros y La Barra, en Buenaventura, son opciones excepcionales.

Estas zonas combinan la mística de los acantilados con una oferta hotelera que ha crecido en calidad y sostenibilidad. Aquí, la celebración de San Valentín se complementa con caminatas por manglares y la visita a las cascadas de agua dulce que desembocan directamente en el océano.

Juanchaco, rincón del Pacífico colombiano donde la alegría, el sabor y la naturaleza se encuentran. | Foto: Marios Baos /especial para El País

Sabores del Pacífico para enamorarse

Viajar al Pacífico en esta temporada no es solo una cuestión de paisaje; es una inmersión en tradiciones ancestrales. La gastronomía juega un papel fundamental para las parejas que buscan una cena especial.

Platos basados en el piangua, el encocado de pescado y el tradicional “viche” (bebida artesanal de caña) ofrecen un viaje de sabores únicos que representan la identidad de la región.

Sin embargo, el éxito de estos viajes depende de una planificación consciente. Al ser zonas de alta biodiversidad, se recomienda a los viajeros contratar guías locales certificados y respetar los protocolos de conservación ambiental.

San Valentín con sabor a Pacífico. | Foto: El País

Además, la logística de transporte, que suele incluir vuelos chárter o lanchas motorizadas, requiere reservas anticipadas debido a la alta demanda de la temporada.

Celebrar San Valentín en el Pacífico es, en esencia, apostar por un turismo con propósito que apoya a las comunidades locales mientras se disfruta de uno de los ecosistemas más puros del planeta.

Es el refugio perfecto para quienes entienden que el mejor regalo es una experiencia compartida en medio de la naturaleza más salvaje de Colombia.