Para profesionales colombianos con trayectoria en áreas como ciencia, educación, tecnología, salud, artes o negocios, existen rutas migratorias hacia Estados Unidos que no dependen de una oferta laboral ni de un empleador patrocinador. Se trata de las visas EB-1A, por habilidades extraordinarias, y EB-2 por Interés Nacional (NIW), dos categorías basadas en el mérito profesional y la experiencia acumulada.
Así lo explica Yesenia Iacona, abogada de inmigración y fundadora de Iacona Law, firma especializada en procesos migratorios. Según aclara, estas visas no son automáticas ni garantizadas, pero sí constituyen una opción legal para quienes logran demostrar aportes relevantes en su campo.
Ambas categorías permiten que el profesional sea su propio peticionario, es decir, que “no requieren empleador en Estados Unidos ni ofertas de trabajo”.
Visa para habilidades extraordinarias
La visa EB-1A está dirigida a personas con habilidades extraordinarias, generalmente asociadas a reconocimientos de alto nivel.
“Los deportistas que ganan campeonatos a nivel nacional o internacional, per se lo son. Una persona, obviamente, que se gane un Emmy, un Óscar, un Grammy o un Nobel, de por sí no tiene mucho que demostrar: esos son los premios más grandes y no requieren que se comprueben otros méritos”, afirma Iacona.
No obstante, precisa que la ley también permite cumplir con esta categoría si se acreditan al menos tres criterios exigidos por la normativa migratoria, como haber sido jurado en el campo profesional; contar con reconocimientos a nivel nacional o internacional; o percibir salarios superiores al promedio del sector, entre otros.
Visa para profesionales con experiencia avanzada
Por su parte, la EB-2 por Interés Nacional es una vía más amplia y suele ser la más viable para quienes “se han destacado en su campo, pero no necesariamente cuentan con reconocimientos nacionales o internacionales”, indica la abogada.
En esta categoría pueden aplicar profesionales con título universitario y al menos cinco años de experiencia comprobable a tiempo completo, o personas sin formación universitaria formal que acrediten mínimo diez años de experiencia y contribuciones medibles.
Las contribuciones no se limitan a grandes descubrimientos. Puede tratarse de “una persona que ha participado en proyectos y ha tenido un papel clave, bien sea porque hizo parte del resultado final o porque lideró el proceso. Por ejemplo, hay personas que han cambiado procesos de automatización, de contratación o la forma en que la empresa hacía el mercadeo, y eso ha permitido demostrar cómo la organización mejoró. Ese impacto es considerado una contribución”. Estas evidencias suelen sustentarse con cartas de recomendación, métricas de desempeño y documentación laboral.
Iacona menciona que ha acompañado casos diversos, incluyendo profesionales sin título universitario.
“Tenemos el caso de un colombiano que que no tenía ningún estudio. Tenía más de 28 años trabajando para una compañía: empezó como cartero y, con el tiempo, se desarrolló en procesos para reducir la oxidación de tuberías subterráneas. Nunca fue a la universidad, pero pudo demostrar que tenía mínimo diez años de experiencia, así como su evolución en el campo profesional y los aportes que hizo dentro de la empresa. Esa persona hoy ya tiene residencia y se encuentra en Estados Unidos”, relata. También cita perfiles como pilotos comerciales, técnicos superiores, ingenieros, educadores, personal de salud y profesionales del área tecnológica.
Finalmente, la abogada hace una distinción clave frente al contexto político actual: “El tema diplomático no está influyendo en las visas profesionales. Está impactando sobre todo las visas de turismo, los procesos humanitarios y los asilos políticos”. Según indica, Iacona Law reporta un 79 % de aprobación en los casos que ha manejado.