Por increíble que parezca, nada de la hazaña que ha demostrado representar la misión Artemis II será más difícil que el regreso al planeta Tierra, de donde salió hace aproximadamente 10 días.

La maniobra será quizá más desafiante que el despegue del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, pues implicará una caída a una velocidad 45 veces mayor que la de un avión, ardiendo a temperaturas que rozan la mitad de las que se viven en la superficie misma del Sol.

Jared Daum, ingeniero aeroespacial del Centro Espacial Johnson de la NASA, muestra el sistema de paracaídas de la nave espacial Orion. | Foto: AFP or licensors

Prevista para las 7:07 p.m., hora colombiana, el aterrizaje se dará en un área estimada de 3.704 kilómetros, en aguas del Pacífico.

Como consecuencia de la velocidad a la que entrarán a la atmósfera terrestre (40.000 k/h, más de una décima parte de la velocidad de la luz), el reingreso en la atmósfera generará una fricción violenta que hará de la cápsula una burbuja de plasma que arderá a unos 2.700°C. Aquí llegará el momento de poner a prueba otro de los sistemas por los que se lanzó la misión: el escudo térmico que protege a los astronautas.

Y eso no es todo. A medida que Orión se adentra en zonas más densas de la atmósfera, esta se frenará de forma extrema. Para no convertirse en brasas, la cápsula realizará una reentrada específica, que absorberá dos enormes picos de desaceleración. En estos momentos la fuerza G se disparará en el cuerpo los astronautas Ried Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen: en un instante, pasarán a experimentar entre 5 y 7 veces su propio peso, casi como si un bloque de cemento de 400 kilos se ubicara sobre sus pechos.

Esta fotografía, facilitada por un miembro de la tripulación de Artemis II y proporcionada por la NASA, muestra a la especialista de la misión Artemis II, Christina Koch, mirando hacia la Tierra a través de la ventana de la nave espacial Orión el 2 de abril de 2026. | Foto: AFP or licensors

Si para despegar de la Tierra la misión requirió 8 minutos, para reingresar tendrá que pasar por 13 minutos eternos. Para la parte final, el aterrizaje en el Pacífico, Orión desplegará 11 paracaídas, divididos por etapas: primero los de frenado y luego los tres principales. Desplegados a unos 2.700 kilómetros, y a más de 210 k/h, tendrán la misión de recudir la velocidad de la cápsula a menos de 32 k/h.

Estas etapas serán sentidas, nuevamente, al interior de Orión, como bruscos latigazos que sacudirán las espaldas y los cuellos de la tripulación.

Una vez en aguas terrestres, la tripulación se dará cuenta del precio a pagar por su viaje: tras 11 días en el espacio exterior, sentirán que sus extremidades están hechas de plomo: levantar la cabeza o intentar ponerse de pie requerirá un esfuerzo monumental. Casi como si tuvieran que volver a aprender a vivir en el planeta que los acogió durante toda su vida.

Finalmente, fuerzas armadas estadounidenses irán a su encuentro, en una operación que durará entre 30 y 45 minutos.