El firmamento volverá a ofrecer, a finales de febrero, un espectáculo que ya el año pasado captó la atención de miles de personas: la alineación planetaria.

Este fenómeno, conocido también como desfile planetario, se repetirá por segundo año consecutivo en fechas similares, generando expectativa tanto entre aficionados a la astronomía como entre quienes simplemente disfrutan observar el cielo.

Hacia el 28 de febrero se producirá este evento que, lejos de requerir instrumentos complejos o amplios conocimientos científicos, puede apreciarse con condiciones básicas: un cielo despejado, poca luz artificial y algo de paciencia.

Aunque el término “alineación planetaria” puede sugerir una formación perfecta de los planetas en el espacio, la realidad es diferente. De acuerdo con explicaciones difundidas por la NASA, lo que ocurre no implica un cambio en la estructura del sistema solar ni un fenómeno extraordinario que altere el orden cósmico. Se trata, en esencia, de una coincidencia visual vista desde la Tierra.

Los planetas orbitan alrededor del Sol en un plano similar. Desde nuestra perspectiva, parecen moverse a lo largo de una misma franja del cielo denominada eclíptica, que corresponde al recorrido aparente del Sol durante el año. Cuando varios planetas coinciden en esa franja al mismo tiempo, se genera la sensación de que están alineados. En otras palabras, el universo mantiene su curso habitual; lo que varía es el ángulo desde el cual lo observamos.

Durante las tardes de finales de febrero podrán identificarse hasta seis planetas distribuidos en el cielo occidental y meridional. Venus será el más destacado, pues brillará con gran intensidad poco después del atardecer, lo que facilitará su reconocimiento. Júpiter también sobresaldrá por su luminosidad constante y su presencia firme en el cielo.

Más bajo en el horizonte se ubicará Saturno, cuya luz será más suave pero estable. Mercurio, en cambio, será el más esquivo: solo podrá observarse durante breves minutos y muy cerca del horizonte, lo que exigirá especial atención. Por su parte, Urano y Neptuno no serán visibles a simple vista; para apreciarlos será necesario utilizar binoculares o telescopio.

Expertos en observación astronómica señalan que el objetivo no es ver todos los planetas simultáneamente, sino identificarlos de manera gradual a medida que el cielo se oscurece. El mejor momento para hacerlo será entre 45 minutos y una hora después de la puesta del Sol, con un punto óptimo alrededor del 28 de febrero, aunque el fenómeno podrá apreciarse algunos días antes y después.

Para disfrutar de la experiencia, se recomienda elegir un lugar con horizonte despejado, especialmente hacia el oeste, y evitar zonas con alta contaminación lumínica. También se aconseja comenzar la observación a simple vista para orientarse mejor antes de recurrir a instrumentos ópticos.

En Colombia, la alineación será visible siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. Gracias a su ubicación cercana al ecuador, el país cuenta con una ventaja: la eclíptica suele verse más elevada y clara en el cielo, lo que facilita la observación de planetas que se sitúan bajos en el horizonte, como Mercurio y Saturno.

En las grandes ciudades será posible distinguir al menos los más brillantes, Venus y Júpiter, mientras que en áreas rurales la experiencia podrá ser más completa debido a la menor presencia de luz artificial.