Un simple intercambio comercial en el norte de África ha terminado por reescribir parte de la historia del sistema solar. Lo que comenzó en 2011 como la adquisición de una roca inusual por parte de un coleccionista en Marruecos, se ha transformado en 2026 en la prueba más sólida de que Marte albergó sistemas de agua caliente en su etapa más primitiva.
La pieza, bautizada científicamente como Northwest Africa (NWA) 7034 y conocida popularmente como ‘Black Beauty’, ha sido analizada por expertos internacionales que confirman su origen en la corteza marciana.
Este fragmento de apenas 320 gramos de peso destaca por ser una “cápsula del tiempo” geológica. A diferencia de otros meteoritos marcianos que corresponden a eras más recientes, este ejemplar es una amalgama de minerales compactados que se formaron hace más de 4.400 millones de años.
Esta antigüedad permite a los investigadores observar directamente los procesos que ocurrieron cuando el planeta rojo aún conservaba gran parte de su estructura original, mucho antes de transformarse en el desierto gélido y árido que observamos en la actualidad a través de las sondas espaciales.
El valor científico de este hallazgo reside principalmente en su extraordinaria capacidad para retener líquidos. Las mediciones indican que el meteorito concentra hasta 10 veces más agua que cualquier otro fragmento de origen marciano estudiado previamente.
Para desentrañar dónde se ocultaba esta humedad, equipos de la Curtin University en Australia y la Université Paris-Saclay emplearon técnicas de escaneo que no dañan la muestra original, permitiendo un nivel de detalle que era imposible de alcanzar hace una década cuando la piedra fue descubierta.
Mediante el uso de la tomografía de neutrones y rayos X, los científicos lograron mapear las firmas de hidrógeno dentro de la densa estructura de la roca. Los resultados revelaron que el agua no está distribuida de forma uniforme, sino que se refugia en oxihidróxidos de hierro.
Estas zonas, que apenas representan el 0,4 % del volumen total de la pieza, actúan como micro-reservorios que almacenan el 11 % de toda la carga hídrica detectada, evidenciando una retención selectiva en espacios extremadamente reducidos de la matriz mineral.
Uno de los puntos determinantes de la investigación realizada entre 2025 y 2026 fue el análisis de un grano de circón hallado en el interior de la muestra. Este mineral, que data de hace 4.450 millones de años, mostró una firma química inusual con presencia de hierro, aluminio, sodio e inclusiones de magnetita.
Esta composición específica sugiere que el mineral no se originó exclusivamente por el enfriamiento de magma, sino que cristalizó bajo condiciones hidrotermales muy particulares, marcadas por altas temperaturas y ambientes oxidantes.