El dormir bien, además de un mejor rendimiento, evita desarrollar enfermedades crónicas.
Pasar una mala noche podría desencadenar una cefalea o una molestia común, pero si se habla de patologías crónicas, la depresión y las lesiones osteomusculares como desgarro, luxación o fractura, hacen parte de la lista de consecuencias de no dormir bien.
Por ello, conocer y aplicar algunas técnicas para un sueño saludable ayudarían a prevenir un mal día en el trabajo y la complicación con alguna de estas enfermedades.
En ese sentido, el especialista portugués Fernando Matos, experto mundial en tecnología para mejorar la calidad del sueño, explica que es necesario que la persona alcance la fase del sueño profundo reparador, ya que es en esta donde el cuerpo consigue un descanso natural que renueva células y tejidos.
Sin embargo, el hecho de dormir bien va más allá de cumplir un horario. Tener un espacio ideal, transpirar y un colchón adecuado, son factores asociados.
Jorge Echeverry, especialista en trastornos de sueño, aconseja que el ejercicio se debe hacer en horas de la mañana y evitar el consumo estimulantes en la noche para no hacer parte del 40 % de los accidentes de tránsito que se presentan en el día por no dormir bien, aseguró el especialista.
Fases del sueñoMientras dormimos, son varias las etapas por las que pasa el organismo hasta alcanzar el sueño profundo. Estas se clasifican en cuatro, en las que un adulto tarda, aproximadamente, 90 minutos para alcanzar a soñar. Sueño superficial: en esta etapa la persona está en el adormecimiento y los movimientos oculares son lentos. Todavía puede despertarse con cualquier movimiento, luz o ruido. De hecho, si le preguntan algo puede responder correctamente, pero no recordará lo que respondió. Sueño ligero: la persona entró al siguiente ciclo donde no se despierta fácilmente porque ya ha detectado todos los ruidos, luces y voces que están a su alrededor, es decir, si se durmió al lado de dos personas hablando o con música, el cuerpo ya se ha adaptado a este factor, pero si de repente aparece un ruido o sensación diferente al que ya se había adaptado, se interrumpe el sueño y se despierta inmediatamente. Sueño profundo reparador: esta es la fase a la que debe llegar la persona para el descanso natural. Incluso, en los primeros segundos de esta etapa la persona actúa como si no estuviera viva porque todos los sentidos, órganos y sistema sensorial se entregan al descanso. Lo ideal es que un 40 % de todo el sueño en la noche entre en esta etapa, teniendo en cuenta que durante las ocho horas puede estar entre uno y otro ciclo, dependiendo del ambiente, la comodidad y un buen colchón. Estar en esta fase consigue el descanso natural para reparar tejidos, renovar células, fortificar la memoria y organizar los pensamientos. Soñar: los movimientos oculares son muy rápidos, la sangre reposa también en el cerebro y el cuerpo está en su máximo nivel de descanso. La persona puede soñar hasta cuatro veces en una noche si alcanza esta etapa. Al despertar sólo puede recordar lo que soñó si inmediatamente comienza a hacer un recuento de su sueño; después de 20 minutos, aproximadamente, la persona ya no puede recordar qué soñó. Durante esta fase, el organismo está en limpieza del cerebro y oxigenación de cuerpo y mente.Técnicas para dormir bien Fernando Matos Simões, experto de nivel mundial en tecnología para mejorar la calidad del sueño, recomienda para lograr un sueño de calidad. Escoger un buen colchón es vital, ya que el cuerpo debe reposar sobre una superficie que se ajuste a la contextura y curvas naturales para evitar generar puntos únicos de presión que perjudiquen la postura corporal y provoquen el dar vueltas durante toda la noche. Permitir que el cuerpo transpire, pues hay quienes duermen con aire acondicionado o ventilador para evitar sudar. El cuerpo necesita expulsar toxinas por medio de la transpiración. Por eso la temperatura ideal para un descanso pleno es entre 29°C y 34°C (bajo las cobijas), con el fin de estabilizar al cuerpo y transpirar lo adecuado: aproximadamente 1/4 de litro cada noche, alrededor de 92 litros al año. Tener un espacio ideal en la cama. Por persona, este debe ser mínimo de 90 cm. de ancho, 15 cm. arriba de la cabeza y 15 cm. más abajo que los pies. No es recomendable utilizar blackout porque en la mañana es difícil que el cuerpo identifique la luz natural que prepara al cuerpo para despertar. Es vital que el organismo reconozca biológicamente sus ciclos de energía. Saber despertar. Al salir de la cama, no debe hacerlo de afán porque la sangre en la cabeza ha estado en reposo por muchas horas y puede causar mareos. En cuanto a posición, no debe levantarse de frente y con las piernas estiradas porque comienza el día haciendo una mala fuerza. Lo más adecuado es recoger las piernas y levantar el torso de lado con la ayuda de los brazos y manos, mientras las piernas van saliendo de la cama para apoyarse en el piso.Importante para dormirLos especialistas Jorge Echeverry y Fernando Matos, sugieren algunas recomendaciones básicas a tener en cuenta para conciliar el sueño: Evitar pasarse del tiempo ideal para dormir. Por ejemplo, si debe levantarse a las 5:00 a.m., lo adecuado es que se acueste a las 9:00 p.m. Lo ideal es que las personas coman entre dos y tres horas antes de dormir y evitar carbohidratos y grasas en esta última comida del día. Planear su tiempo de sueño. Dedicar las horas adecuadas para descansar y preferiblemente no despertar más allá de las 7:00 a.m., porque aunque el cuerpo físicamente esté cansado, de nada sirve dormir durante la mañana o hasta el mediodía, ya que el cuerpo y cerebro biológicamente reconocen la luz del día y empiezan a producir energía. Retirar aparatos electrónicos, luces y ruidos que le causen una molestia intensa porque el sueño sigue siendo superficial. Es recomendable dormir sobre un colchón medianamente blando que se acomode a los cuatro puntos de mayor presión en el cuerpo (cabeza, espalda, cadera y pies), adaptándose a las formas y peso para que el cuerpo realmente repose y descanse.