A ocho días del terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto, el presidente Abelardo De La Espriella entregó este lunes un balance de las acciones adelantadas por el Gobierno Nacional para atender la emergencia.
El mandatario aseguró que ha estado al frente de los Puestos de Mando Unificado (PMU), en coordinación con gobernadores, alcaldes, la Fuerza Pública y organismos de socorro. “Trabajo sin descanso, día y noche, porque un presidente del pueblo debe estar con su pueblo en las horas más oscuras”, afirmó.
El balance entregado por el presidente señala que la emergencia deja hasta ahora 289 personas fallecidas, 4.187 heridas y 143 desaparecidas en 450 municipios de 15 departamentos. A estas cifras se suman más de 120.000 familias afectadas y más de 26.000 viviendas destruidas en las zonas impactadas por el terremoto.
Durante su intervención, De La Espriella también destacó la gestión de la primera dama, Ana Lucía Pineda, al frente de la campaña Colombia Un Solo Corazón, mediante la cual, según explicó, se han canalizado ayudas humanitarias con el apoyo de voluntarios y del sector privado.
También agradeció a los ciudadanos, empresarios, médicos, enfermeros, bomberos, rescatistas, policías y soldados que han participado en las labores de atención.
Daños económicos preliminares
Uno de los anuncios centrales de la alocución fue la primera estimación técnica sobre las pérdidas económicas ocasionadas por el desastre. De La Espriella indicó que una firma privada calculó daños físicos directos cercanos a $30 billones en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas.
De esa cifra preliminar, aproximadamente $24,5 billones corresponderían a edificaciones y $5,5 billones a infraestructura. El presidente aclaró que se trata de una primera estimación que deberá ajustarse a medida que avance la caracterización de los daños en cada región. “Primero fue salvar vidas, ahora debemos atender a quienes lo perdieron todo y comenzar la reconstrucción”.
El mandatario señaló además que el Chocó requiere una atención especial debido a que, aunque el valor absoluto de las pérdidas sea menor frente a otros departamentos, la afectación proporcional sería la más alta. Por ello, planteó la necesidad de un “Plan Marshall” para ese territorio.
Ayudas y reconstrucción
De La Espriella reconoció que uno de los mayores retos ahora es garantizar que las ayudas lleguen más allá de las capitales departamentales y alcancen municipios, corregimientos y veredas.
“Me preocupa que la gente pase hambre. Eso tenemos que evitarlo como sea”, afirmó el presidente, quien pidió mantener la coordinación entre las autoridades territoriales, organismos de socorro, Fuerza Pública y organizaciones sociales.
Para esta nueva fase, anunció el Plan Milagro de Reconstrucción, que estará a cargo del Ministerio de Vivienda y buscará articular con constructores, sector financiero, aseguradoras, gobernadores y alcaldes.
Otro de los anuncios fue la disponibilidad del primer tramo de un crédito del Banco Mundial por 200 millones de dólares, recursos que, según el presidente, fueron desembolsados para atender las necesidades más urgentes de las víctimas.
Para las familias que perdieron sus viviendas, De La Espriella anunció subsidios de arrendamiento, alivios en servicios públicos y programas de vivienda nueva y mejoramiento, bajo el concepto de “Vivienda Milagro”.
El Gobierno realizará un censo y la caracterización de cada caso para determinar las soluciones correspondientes, según explicó el mandatario.