Más allá de las diferencias ideológicas y de las disputas partidistas, el Valle del Cauca enfrenta un desafío que exige dejar de lado los colores políticos: lograr que su bancada parlamentaria actúe con unidad, en beneficio de los intereses del departamento.
Luego de cuatro años sin resultados qué mostrar y más de uno en total silencio, los nuevos senadores y representantes a la Cámara tienen la obligación de comprometerse con los vallecaucanos a no repetir los mismos errores del bloque regional pasado y defender una agenda común.
“El nuevo Bloque Parlamentario tiene la oportunidad de demostrar que la representación territorial puede estar por encima de la competencia partidista”, señala el analista y consultor Álvaro Benedetti, quien considera difusa esa posibilidad.
En su opinión, hay unos liderazgos bastante procaces, sin excluir izquierda o derecha, pero “dejando de lado las diferencias, debe haber una agenda mínima compartida, construida alrededor de cuáles son las prioridades concretas que tiene el Valle en función de las necesidades en infraestructura, seguridad, competitividad, salud, educación y medio ambiente”.
El analista y docente universitario Juan Camilo Vanegas recuerda que el Bloque Parlamentario regional estará conformado, sin contar a los actores no políticos, en un 41 % por miembros del Pacto Histórico.
Es decir que “el funcionamiento de la bancada dependerá mucho de la interacción y capacidad de cooperación que pueda haber entre el petrismo y el resto de fuerzas”.
“Analizando esto a la luz de los hechos durante la instalación del Congreso, donde Honorio Henríquez fue elegido presidente del Senado con los votos del Pacto Histórico, uno pudiera pensar que podría plantearse un escenario de cooperación entre el Pacto y el Centro Democrático o la U, el Liberal y la Alianza Verde, en torno a los proyectos estratégicos del Valle”, dice.
Y añade “aunque también es importante decir que el otro año vamos a estar en elecciones regionales y eso quiere decir que las posibilidades de trabajo conjunto entre las diferentes fuerzas políticas va a ser complejo”.
Un factor a resaltar es que, de acuerdo con el funcionamiento del bloque, quien ocupará la presidencia será el ahora senador por el Pacto Histórico Alejandro Ocampo, quien, entre los demás congresistas de la región, ocupa la dignidad más alta, luego de ser elegido segundo vicepresidente de la Cámara alta.
Al preguntarle sobre qué pueden esperar los vallecaucanos de su gestión como líder del bloque, asegura que tiene la capacidad de garantizar un trabajo arduo y coordinado con el resto de sectores del departamento.
“Tengo la fortuna de llevarme bien con la mayoría de los sectores políticos, sociales, empresariales y gubernamentales. Haré un gran ejercicio de articulación en el Parlamento. En el Congreso del Valle, en este periodo, hay gente muy capaz y receptiva de diferentes organizaciones políticas. Yo puedo gestionar y ayudar a liderar los procesos importantes que tiene el Valle y que ojalá podamos destrabar muchas cosas”, anota.
Según se sabe, el primer encuentro del Bloque Parlamentario será el 10 de agosto, día en el que se podrá empezar a ver cómo empiezan a moverse las diferentes fuerzas partidistas.
“Cuando inicie el bloque, habrá una intención clara y es trabajar por el Valle del Cauca. Habrá que dejar en la puerta las diferencias políticas y enfocarnos en cómo todos podemos trabajar por el departamento. Ese es el llamado que haré, nos tienen que unir las necesidades de la región, las obras y los proyectos que están atrasados, y vamos a construir una agenda común”, comenta el senador.
También dice que, para la construcción de esa agenda común, se tendrán en cuenta los ejercicios realizados por el Comité Intergremial del Valle, la Gobernación del Valle y las alcaldías de Cali, Palmira, Jamundí, Yumbo, Candelaria y Dagua, además de las propuestas de congresistas y el sector privado.
“Esta nueva bancada tiene el deber moral y ético de volver a hacer valer ese poderío del Valle a nivel nacional. Una de las grandes críticas que se le ha hecho a este bloque, no solo ahora, sino desde hace varias administraciones, es que nunca ha podido trabajar en unidad por el bien del departamento e incluso por el bien del Pacífico”, menciona el analista político Alejandro Echeverry.
“Si uno mira, por ejemplo, las bancadas de la Costa Atlántica, los Santanderes, Antioquia e incluso la de Bogotá, están muy consolidadas y han venido trabajando fuertemente por traer recursos. Gran parte de las críticas que se le podría decir al Gobierno saliente es que, al no tener un interlocutor fuerte en la región, no fueron muchos los apoyos que se lograron”, anota.
¿Qué esperar del Gobierno De la Espriella en el Valle?
A pesar de haber obtenido una votación menor en el Valle del Cauca, comparada con la de Iván Cepeda, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha sido reiterativo en que tiene especiales planes para Cali y el resto del departamento.
Sus intenciones, sin embargo, deberán contar con el respaldo del Bloque Parlamentario, que, como ya se dijo, es en su mayoría del Pacto Histórico, partido declarado en oposición.
“Al menos en estas semanas, después de haber sido elegido presidente, De la Espriella se ha acercado a las regiones buscando entablar un contacto directo con el Poder Ejecutivo territorial, pero va a ser difícil negociar con un Congreso dividido. Extender una mano a las regiones a través de alcaldes y gobernadores puede ser una forma muy eficaz de consolidar proyectos de inversión, pero existe un riesgo de que las afinidades políticas determinen el acceso a los recursos o a la interlocución. Esa no debería ser la lógica, pero en Colombia ocurre”, analiza el consultor Benedetti.
Christian Garcés, senador por el Centro Democrático“Esta región no puede quedarse sin ministro, somos una tierra de gente trabajadora, emprendendora y con un enorme talento humano. Le pido al Presidente electo que nos tenga en cuenta”.
El docente Vanegas, por su lado, señala que, partiendo del anuncio de Abelardo de la Espriella de que convertirá a Cali en una de sus sedes presidenciales para gobernar desde el territorio, se espera que esté muy presente en el departamento.
“Vamos a tener un presidente aquí, tratando de generar resultados para la ciudadanía en términos de seguridad y leo a la Administración entrante como un gobierno que no va a tener transacción o relación a través de los congresistas con los territorios, sino que va a venir directamente a las regiones a gobernar, incidiendo en la gestión de los alcaldes y los gobernadores. Entonces, creo que el Congreso va a perder un rol protagónico que históricamente ha tenido en la relación entre los territorios y el Gobierno Nacional”, advierte.
No obstante, resalta que la elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado también sembró un mensaje en el que el Congreso intenta expresar su independencia.
Para el politólogo Echeverry, aún no se puede saber el papel que espera tener el Gobierno de De la Espriella en el Valle del Cauca, ya que “una de las grandes críticas que se le ha hecho es que no ha logrado todavía hacer conexión con el departamento, especialmente con Cali, a pesar de que ha dicho que se quiere posesionar en el suroccidente del país” y del anuncio de que la ciudad sea una sede desde la cual pueda gobernar.
“Además, durante este proceso de empalme no se ha visto realmente una cercanía muy importante con las regiones del Pacífico y el Valle del Cauca. Habrá que esperar cómo termina de conformar su gabinete (ya que no hay ningún ministro vallecaucano), y sobre todo habrá que ver cómo ‘jugarán’ actores que fueron parte de la campaña de Abelardo aquí en el Valle, especialmente el grupo del Centro Democrático”, dice.
El analista también recuerda que Antioquia, Atlántico y los santanderes fueron los departamentos que le dieron la victoria a De la Espriella, por lo que se espera que tenga predilección por esas regiones.
Una bancada con más control y compromiso
Las fuentes consultadas coinciden en que el panorama para el próximo Bloque Parlamentario no es alentador, debido a la innegable polarización que ya se percibe y que no es diferente a la de los años anteriores.
Vanegas comenta que, aunque “lo ideal sería que para los congresistas vallecaucanos primara más el interés frente a los proyectos estratégicos para la región, finalmente termina mediando el interés político particular de los grupos o liderazgos políticos y esto genera que no haya un trabajo mancomunado ni de cooperación entre una bancada de 22 congresistas que deben presionar en torno a las necesidades del departamento”.
Benedetti también insiste en que esperar una bancada que volque sus esfuerzos por el Valle es pensar desde el deseo: “Los congresistas deberían demostrarle a la ciudadanía, al electorado, cierta madurez política, pero siento que esa estatura intelectual, esa suerte de moral pública, hoy no existe en la gran mayoría de los que fueron elegidos y eso es contradictorio frente a lo que el departamento demanda de sus líderes”.
Asimismo, indica que “la bancada tiene la necesidad de adoptar mecanismos mucho más expeditos de rendición de cuentas, no por partidos, no por personas, sino por bancada, en donde también hagan parte los senadores, porque si bien ellos son elegidos como circunscripción nacional, algunos tienen puesta la camiseta del Valle”.
“El Valle del Cauca tiene sectores de la sociedad civil que podrían liderar estos bloques y comprometer a cada uno de los congresistas a jugar por un frente común. Ahí es donde está la grandeza de la clase dirigente, que ha fracasado, indistintamente de su orilla política o ideológica”, anota Echeverry.
Para él, “los diferentes actores de la sociedad civil podrían organizar un comité técnico y ser los abanderados de esta bancada parlamentaria, pero les ha faltado grandeza; esto no es algo solamente de los congresistas. Es el momento de que los diferentes sectores apunten por el beneficio del Valle”.