Un nuevo cruce de palabras se presentó entre el presidente Petro y su exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, debido al aumento del 23 % del salario mínimo y las consecuencias que, según el exfuncionario, traería para los colombianos.
El nuevo revés se da por cuenta de un análisis de Ocampo, acerca de la subida que tuvo el salario mínimo en Colombia para este 2026.
“El efecto conjunto puede ser muy perjudicial para uno de los resultados económicos positivos del año pasado: el fuerte aumento de las exportaciones no tradicionales. El impacto puede ser particularmente fuerte para los renglones agropecuarios, que fueron los más dinámicos y algunos generan empleo formal en el campo, con alta proporción de trabajadores de salario mínimo", expresó Ocampo en su cuenta de X.
Añadió que “el caso de la floricultura es un buen caso crítico, ya que enfrenta un aumento de dicho salario de cerca del 24% con una baja en ingresos por la revaluación del 15%”.
Según él, “también puede haber una tendencia al deterioro del déficit comercial, que el país había logrado reducir fuertemente en 2023 y el año pasado era moderado”.
Frente a esto, Gustavo Petro respondió, también por medio de su cuenta de X, en donde dijo que “las facultades de economía de Colombia deben recordar que jamás han sido controvertidas científicamente las tesis sobre la riqueza basada únicamente en el valor trabajo”.
Además, el presidente aseguró que la ponencia del magistrado Carlos Camargo, con la que busca suspender el efecto del aumento decretado a finales del 2025, “no está basada en la ciencia de la economía política, ni en la teoría comprobada fehacientemente, con más de un millón de muertos de la humanidad, en el virus Covid-19, cuya mayor lección a los economistas del mundo es que la riqueza nace del trabajo y de la naturaleza”.
Petro también dio su respuesta a otra de las ideas que han circulado a propósito de este aumento: “El déficit fiscal de Colombia solo es la estúpida idea de pagar subsidios a la gasolina, que está a punto de colapsar el clima del planeta, con el presupuesto nacional. El ministro de hacienda que nombré en el 2022, hizo todo lo contrario al programa de gobierno que es mandato popular y se cumple. Subsidiar la muerte hoy nos cuesta el déficit presupuestal de Colombia, 70 billones de pesos girados en tres años a los vendedores de gasolina del mundo”.