El presidente De la Espriella ratificó el nombramiento de Alejandro Ordóñez Maldonado como nuevo ministro del Interior, después de la abrupta salida de Rodrigo Lara Restrepo del cargo, mediante el decreto 1630 de 2026. Según este documento, el exprocurador y exembajador ante la OEA, debe asumir el control de este ministerio desde este sábado, 31 de octubre.
Lara Restrepo, quien hizo parte del gabinete inaugural del Gobierno de De la Espriella, fue retirado del cargo el 21 de octubre después del complicado trámite en el Congreso del Presupuesto General de la Nación para 2027.
De la Espriella ya había dado a conocer su nombramiento, así lo hizo saber poco después de la polémica salida de Lara Bonilla: “Doy la bienvenida al doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, quien asumirá como nuevo ministro del Interior. Su experiencia, carácter y trayectoria serán fundamentales para afrontar los grandes desafíos de nuestra Nación”.
De acuerdo el mismo decreto, con este nombramiento concluye el encargo que tenía como ministro del Interior el ministro de Justicia, Iván Cancino.
Ordóñez llega al cargo, en remplazo de Rodrigo Lara, en un momento crucial para el Gobierno, justo cuando acaba de radicarse ante el Congreso la Ley de Ajuste Fiscal, que resulta una reforma tributaria para clases medias y bajas, con la que, según afirman, buscan reducir en 45 billones de pesos, unos 2,2 % del PIB, el déficit fiscal para superar la crisis en la que se encuentran las finanzas del Estado, pese a contar con un presupuesto elevado para 2027.
De modo que Ordóñez tendrá la responsabilidad de buscar un acuerdo entre las bancadas del Congreso, en especial las que hacen parte de la bancada del Gobierno, para lograr el respaldo a la iniciativa, que ya ha recibido criticas incluso de sectores cercanos al Gobierno porque implica un aumento en el recaudo tributario que afectaría especialmente a la clase media.
El nuevo ministro también tendrá que dejar lista antes del próximo miércoles la Ley de Sometimiento, que está ya en debate en las plenarias de Senado y Cámara y que todo Gobierno tiene que aprobar como parte de su política de paz y reconciliación. Esta ley también ha sido criticada por sospechas de beneficiar sobre todo los dineros ilícitos de quienes se acojan a ella.
También tendrá el reto de demostrar que puede ser un ministro que aglutine a diferentes sectores, pues su nombre ha recibido con dudas por parte de quienes lo consideran ultraconservador y poco dispuesto al diálogo con otras corrientes políticas, como las que componen la bancada de Gobierno.
Con información de El País y Colprensa.