Según el preconteo electoral de este domingo 21 de junio, Abelardo de la Espriella es el presidente electo de la República para el período 2026-2030, tras imponerse con 12.901.860 votos, equivalentes al 99,45% de las mesas informadas.
Aunque los resultados del preconteo ya lo perfilan como el ganador de la contienda electoral, el mandatario electo deberá esperar la ratificación de los resultados cuando las comisiones escrutadoras hagan su labor.
El escrutinio que arranca a nivel municipal ya inició este mismo domingo. Luego irá a nivel departamental, que será mañana lunes, y el escrutinio nacional, que se daría el martes.
Una vez se confirme la legitimidad de los resultados, el nuevo jefe de Estado tomará posesión del cargo hasta el próximo 7 de agosto de 2026, según lo establece la Constitución Política.
¿Cómo se desarrolla la posesión presidencial?
Como establece la Constitución Política, el acto de posesión se llevará a cabo ante el Congreso de la República, donde el presidente electo prestará juramento para cumplir la Constitución y las leyes de Colombia. Posteriormente, recibirá la banda presidencial que simboliza el inicio de su mandato.
Las semanas previas a la posesión estarán marcadas por el proceso de empalme con el Gobierno saliente y la conformación del equipo que acompañe al nuevo presidente durante los próximos cuatro años.
¿Qué propone Abelardo de la Espriella en su presidencia?
Su plan de gobierno, que la campaña bautizó “El Milagro de los Nunca”, promete convertir a Colombia en una “Patria Milagro”. Gira sobre tres ejes —seguridad, austeridad y economía— y unos principios que resume como “familia, propiedad, trabajo, fe y seguridad”.
En seguridad y justicia propone eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal creado tras el acuerdo con las extintas FARC, al que llama “farsa”. Plantea la cadena perpetua para violadores y asesinos de menores, la construcción de megacárceles y la destrucción de 330.000 hectáreas de coca con fumigación aérea.
Su apuesta de orden incluye medidas poco comunes en la política colombiana. Respalda el porte de armas, propone acuerdos con Estados Unidos e Israel contra las mafias del narcotráfico y una extinción de dominio exprés sobre sus bienes, y descarta de plano una Asamblea Nacional Constituyente.
En lo económico, su programa se resume en pasar “de administrar escasez a desatar abundancia”. Promete reducir el tamaño del Estado hasta en un 40 %, bajar impuestos, desregular y alcanzar un crecimiento anual del 7 por ciento, con guiños abiertos a Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador.
El propio documento es blanco de críticas. Analistas y medios señalan que el plan, de apenas tres páginas, se parece más a un folleto político que a una hoja de ruta técnica: metas ambiciosas, pero pocos detalles sobre cómo financiarlas o ejecutarlas.
*Con información de Colprensa.