El enfrentamiento entre Alejandro Ordóñez y Gustavo Petro, que se remonta a la Alcaldía de Bogotá, volvió a ocupar un lugar en el debate político. Esta vez, el actual ministro del Interior expresó en una entrevista con Semana sus cuestionamientos al exmandatario y reivindicó una de las decisiones más polémicas de su trayectoria como procurador general: la destitución de Petro en diciembre de 2013.
La conversación, realizada por Yesid Lancheros, abordó las declaraciones que Petro hizo tras conocerse el nombramiento de Ordóñez como ministro. El expresidente había recordado que el funcionario fue quien ordenó su salida de la Alcaldía y aseguró que había que volver a derrotarlo.
Ante esa referencia, Ordóñez respondió con la frase: “Si me hubieran hecho caso, no estaríamos en la hecatombe que generó el anterior Gobierno”.
Cuando Lancheros le pidió explicar el alcance de sus palabras, el ministro retomó los argumentos con los que ha defendido su actuación contra el entonces alcalde de Bogotá.
El 9 de diciembre de 2013, Ordóñez, quien para ese momento se desempeñaba como procurador general de la Nación, ordenó destituir e inhabilitar a Petro.
Consultado sobre si consideraba que había actuado correctamente, el funcionario mantuvo su postura. Aunque reconoció que los trámites judiciales establecieron que su determinación no se ajustaba a derecho, insistió en que las consecuencias políticas que, según él, tuvo el Gobierno Petro respaldarían las advertencias que había formulado en aquel momento. “Esa decisión nos hubiera evitado lo que vivió el país en los cuatro años anteriores”, manifestó.
El Ministro también se refirió a las interpretaciones que señalan que el proceso disciplinario contra Petro terminó convirtiéndose en un impulso para su carrera política y contribuyó a su posterior llegada a la Presidencia.
Su opinión sobre el caso de Deicy Jiménez
Otro de los asuntos abordados durante la conversación fue el escándalo relacionado con Deicy Jiménez y los señalamientos sobre una presunta red de mujeres que habría ofrecido servicios sexuales al expresidente Gustavo Petro a cambio de contratos.
Al ser consultado sobre este episodio, Ordóñez cuestionó lo que considera un deterioro en el ejercicio de la autoridad y relacionó las denuncias con la necesidad de recuperar principios éticos en el funcionamiento del país.
El Ministro utilizó este episodio para insistir en su planteamiento sobre la necesidad de una restauración moral del país, una postura que también se vinculó con sus cuestionamientos al legado de la anterior administración. “Lo último que nos faltaba, que convirtiera al Estado en un burdel (...)”.
Por otro lado, el Ministro del Interior sostiene que el anterior Gobierno permitió, desde su perspectiva, que las organizaciones ilegales ganaran espacio frente a las instituciones. Además, lanzó una de sus principales críticas al señalar que “pretendieron que el Estado y la sociedad se sometieran al crimen y al delito”.
El funcionario también cuestionó la política de paz total, una de las principales apuestas de la administración Petro. A su juicio, las estrategias impulsadas bajo ese enfoque terminaron favoreciendo a las estructuras criminales y generando condiciones de impunidad.
En su balance, consideró que esa política afectó la legitimidad de las instituciones y debilitó la confianza de los ciudadanos en la capacidad del Estado para garantizar el orden y la seguridad.
Asimismo, planteó que Colombia estuvo cerca de atravesar un escenario de mayor deterioro y atribuyó a la reacción de los ciudadanos, expresada en el ámbito político y electoral, la posibilidad de modificar ese rumbo.