El presidente electo, Abelardo de la Espriella, alertó por la orden dada por el mandatario en ejercicio, Gustavo Petro, del traslado de $4 billones a las arcas de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en medio de la declaración de “desastre nacional”, ante la inminente llegada de un superfenómeno de El Niño.
De la Espriella recordó que en la actual administración se presentaron denuncias por el manejo de dineros en la Ungrd y actos de corrupción, que tienen tras la rejas a altos funcionarios de ese organismo e incluso a congresistas, a quienes les habrían girado dineros destinados a la atención de emergencias para pagar con ellos el respaldo a iniciativas del Ejecutivo en el Congreso, un asunto que es investigado por las autoridades.
“Inyectar 4 billones de pesos a una entidad con esos antecedentes documentados, a tan pocos días de que el gobierno saliente entregue el poder, sin tiempo suficiente para la estructuración técnica adecuada de los proyectos ni para una vigilancia efectiva de los recursos, representa un riesgo inminente para el patrimonio público de todos los colombianos”, afirmó el equipo de empalme del mandatario electo.
Sostuvo que en la decisión hay “premura” y que el historial reciente que identifica a esa entidad como un foco de corrupción “generan alertas que el Empalme Anticorrupción no puede ignorar ni normalizar”.
Añadió que la “premura” para tomar una decisión de esa magnitud no puede ser usada como una “justificación”, que resulta ser “la señal más preocupante”.
Ante ese escenario, le pidió a los organismo de control “ejercer vigilancia preventiva inmediata sobre este traslado presupuestal, verificar la legalidad del proceso y garantizar la trazabilidad de cada peso antes de que se produzca cualquier adjudicación”.
Javier Pava Sánchez, director de la Ungrd, sostuvo que la determinación de declarar la situación de “desastre nacional” está motivada por razones “fácticas” como la confirmación de organismos locales y extranjeros de la ocurrencia de un tipo de fenómeno de El Niño más agresivo.
Sumado a la necesidad de emprender acciones que contrarresten eventuales apagones, suspensión de la distribución de agua en algunas regiones y la necesidad de ayudar a los cultivadores ante una sequía aguda y prolongada, entre otras razones.