Quienes se roban el cableado de los servicios de internet, telefonía y energía en Cali son apenas el primer eslabón de una cadena delictiva que le causa graves problemas a los caleños.

Detrás están quienes más lucro reciben: los carteles del cobre que compran por unos pocos pesos los metros de cable que a diario se roban, los comercializan en otros departamentos e incluso los exportan a países como Panamá, Ecuador y Estados Unidos donde les pagan millonadas por la mercancía robada.

Por esa razón es un delito que va en aumento; si en el 2021, según las autoridades y Emcali, se produjeron 300 robos en todo el año, en este 2022 se están reportando 550 casos al mes, lo que le produce a la empresa de servicios públicos pérdidas mensuales cercanas a los mil millones de pesos.

La peor consecuencia la sufren los usuarios porque cada vez que se llevan un metro de cable para extraer el cobre, se quedan sin servicios esenciales para sus actividades diarias como la energía o el internet.

Y se presentan casos que afectan a la comunidad, como pasa con el Túnel del Bulevar del Río que cada vez con más frecuencia se queda sin luz.

Al hurto de cable se le tiene qué poner fin, no se puede tolerar que se le sigan causando esas pérdidas a la ciudad y afectando a los usuarios y se debe sancionar a quienes son los verdaderos responsables: las mafias que han hecho del cobre robado un gran negocio transnacional.