A poco más de una semana para que inicie la gran fiesta del fútbol mundial, Colombia eligió los 26 jugadores con los que afrontará la cita que tendrá como sedes a Estados Unidos, Canadá y México.
La expectativa por conocer los nombres que nos representarán en el Mundial 2026 fue enorme. Durante varios días se especuló con nombres que podrían ser tenidos en cuenta en el equipo definitivo, con otros que tenían méritos para ser descartados, y unos pocos, como el caso de Sebastián Villa, inmerso en un desgastante debate por sus líos de violencia de género en Argentina.
La espera terminó el lunes cuando el técnico Néstor Lorenzo dio a conocer sus 26 alfiles y, como siempre, no faltaron las polémicas y los debates por algunos que fueron convocados y por aquellos que se quedaron por fuera.
Independiente de gustos y preferencias, es el momento de cerrar filas en torno al equipo que nos representarán en la exclusiva fiesta del fútbol.
El reto no es fácil porque esta vez Colombia no llega con un gran favoritismo. Pero, como ha sucedido siempre en los diferentes torneos internacionales en los que ha estado, el respaldo de la afición será determinante para que el equipo alcance los objetivos.
Seguramente Lorenzo se equivocó en uno o dos nombres de los elegidos, y tal vez falló en no llamar a uno o dos que bien lo merecían. Pero ya eso quedó atrás, el técnico se decantó por los que considera pueden ser útiles en el propósito de hacer un gran Mundial.
Es el momento de arropar al técnico y a los jugadores, el país debe ser una sola bandera en este certamen internacional que acaparará la atención del mundo entero.
El primer reto que tiene el equipo es superar una primera fase que es impredecible, con una selección fuerte como Portugal, y otras de las que pocas referencias se tienen como República del Congo y Uzbekistán. De esta clase de equipos es de los que más hay que cuidarse. Llegan con perfil bajo, y terminan siendo sorpresas.
La Selección Colombia alista su despedida el próximo 1 de junio en Bogotá, en un partido amistoso frente a Costa Rica. Es vital que esa noche el equipo sienta el aliento de su público, que se dé cuenta de que hay un respaldo incondicional, y que al final los aplausos y los cánticos sean el envión anímico necesario para afrontar el reto más importante del fútbol mundial, a nivel de selecciones.
Colombia, para esta gran cita, debe ser una sola bandera.