Solo dos partidos que ha jugado la Selección Colombia en el Mundial 2026, uno en Ciudad de México ante Uzbekistán y el otro frente al Congo en Guadalajara, fueron suficientes para confirmar una vez más que este equipo siempre funge como bálsamo ante duros momentos del país.
Acaba de pasar una jornada, primero preelectoral y después las elecciones finales, muy dura e implacable por el odio y las descalificaciones de uno y otro bando, dejando muy mal parada a Colombia.
Lo que siempre se ha dicho, que el país está dividido, se demostró el domingo pasado en las elecciones, por el estrecho margen en que se definió la Presidencia. Días después de esa jornada, aún se siguen viendo los rezagos, con más críticas y cuestionamientos, que razonamientos y sensatez.
Sin embargo, no fue sino que jugara la Selección Colombia en el Mundial, para que el país volviera a ser uno, así sea con el fútbol. Las banderas amarillas han ondeado en todos los rincones de nuestra patria, la alegría de la gente es evidente después de cada triunfo, los abrazos son inconfundibles luego de un gol del onceno patrio, y la fiesta es inigualable en cualquier región, por muy dura que sea su situación.
En el exterior, especialmente en México, que es donde Colombia ha jugado sus dos primeros juegos, la mancha amarilla se ha tomado los escenarios, contagiando de optimismo a todos, e incluso a las barras de otras selecciones.
La Selección viene cumpliendo su cometido en el Mundial y con el país: además de asegurar ya la clasificación a la siguiente fase del certamen, ha enviado a todo el territorio nacional un mensaje de fe, optimismo, resiliencia, tolerancia y, sobre todo, de unión.
Y el país no ha sido ajeno a ello. Las diferencias políticas quedan atrás en cada partido de la Selección. Hay debates sanos sobre X o Y jugador, de si debe ser titular o no, una polémica que se vive incluso en cualquier escenario y que no trasciende a mayores.
Colombia volverá a jugar el sábado, esta vez ante Portugal, por la supremacía del Grupo K, y los nacionales estamos listos para enfundarnos de nuevo la camiseta amarilla. Siguiendo el ejemplo de los jugadores, la unión debe ser el pilar para salir adelante. Ojalá lo entendamos y podamos dirimir en completa paz las diferencias para que Colombia siga adelante como lo está haciendo la Selección en el Mundial.