Cinco años de espera son demasiado para cualquier comunidad. Mucho más cuando se trata de una obra pública concebida para convertirse en un espacio de encuentro, cultura y convivencia para miles de caleños. El Parque Pacífico, ubicado en el norte de la ciudad, pasó hace rato de ser un proyecto ilusionante a convertirse en un símbolo de los retrasos que tanto daño le hacen a la confianza ciudadana.

Lo más preocupante es que, pese a que la obra ya alcanza un avance del 85 %, Cali sigue sin conocer una fecha cierta para su culminación. La ciudad ha visto cómo los cronogramas se aplazan una y otra vez, mientras los vecinos de las comunas 2 y 4 continúan observando una infraestructura inconclusa que debió estar lista desde 2022. Esa incertidumbre es inaceptable para quienes han esperado con paciencia durante tantos años.

Es cierto que la actual administración recibió un proyecto con dificultades financieras y técnicas que complicaron su ejecución. También lo es que el contratista incumplió sus obligaciones y que el Distrito tuvo que iniciar procesos sancionatorios, además de preparar una nueva contratación para culminar los trabajos pendientes. Reconocer esa realidad es necesario, pero no puede convertirse en una excusa para prolongar indefinidamente la espera.

La comunidad ya hizo su parte. Los habitantes han alzado su voz, se han movilizado y han pedido, incluso, que se permita utilizar las zonas que ya están terminadas para evitar que el abandono se convierta en un factor de deterioro e inseguridad. Su reclamo no es exagerado. Es el llamado legítimo de ciudadanos que simplemente exigen que el Estado cumpla con una obra financiada con recursos públicos.

Ahora le corresponde a la Administración Distrital imprimir toda la celeridad posible a los procesos que permitan reactivar y concluir el proyecto. Los caleños entienden que existen procedimientos administrativos y contractuales que deben respetarse, pero también esperan que esos trámites avancen con la urgencia que demanda una obra que lleva demasiados años inconclusa.

El Parque Pacífico no puede seguir siendo noticia por sus retrasos. Debe convertirse, finalmente, en un referente cultural y urbano para Cali. Cada mes adicional de espera representa una oportunidad perdida para fortalecer la oferta cultural de la ciudad y recuperar plenamente un espacio pensado para el disfrute de la ciudadanía.

El alcalde Alejandro Eder tiene todavía la oportunidad de cerrar este capítulo. Culminar el Parque Pacífico antes de finalizar su mandato no solo significaría entregar una obra largamente esperada; también enviaría un mensaje claro de que los proyectos públicos, aún cuando enfrentan dificultades heredadas, pueden terminarse con responsabilidad y determinación.

La ciudad no necesita más promesas ni nuevos anuncios. Necesita resultados. Los vecinos del norte de Cali han esperado demasiado tiempo. Es momento de que el Parque Pacífico deje de ser una obra inconclusa y se convierta, por fin, en el espacio que desde hace años fue prometido para el encuentro, la cultura y la integración de todos los caleños.