Esta semana y después de 45 años de dedicación profesional, me retiraré de mi trabajo en la nómina de las empresas. Si bien es cierto, hace cuatro años llegué a mi edad de jubilación, a los cinco días y gracias a una invitación del presidente de RCN Radio, asumí la gerencia regional para el Suroccidente. Gratitud eterna con Fernando Molina Soto, ser humano extraordinario y líder del sector de comunicaciones. Seguiré muy activo en mi oficina de consultoría en hotelería y turismo, estrategia, haciendo periodismo, participando en juntas directivas y acompañando algunos emprendimientos. Pero así como tengo claridad en lo que quisiera hacer, también la tengo sobre aquellas costumbres de muchos pensionados que no quisiera hagan parte de mi cotidianidad:

* Prometo seguirme bañando temprano y sentirme gustoso del señor bien afeitado y peinado que veré en el espejo. No me miraré a las 11:00 am con gotas de chocolate y rastros de yema de huevo en una vieja camiseta que me sirva de pijama, ni me mantendré el resto del día en bermudas de cuadros y medias oscuras hasta la rodilla.

* Seguiré muy activo y entretenido con varios grupos de amigos, premio de Dios, y así evitar la frase: “Hola, es que no nos vemos sino en velorios o donde el medico”.

* Si bien es cierto seguiré en actividades que generen ingreso, también lo haré con aquellas que son la manera de retribuirle a la comunidad lo que esta generosamente nos ha brindado.

* Prometo no llegar de sopetón a visitar a mis conocidos en sus oficinas o en las empresas donde trabajan, con el pretexto que pasaba por allí y me dije, “ve, aprovechando que estoy cerca, voy a saludar a Pepe que de pronto está desocupado”, “¡y aquí me tienes!”.

* Prometo en las reuniones presenciales o en las telefónicas, no darle protagonismo exagerado al tema de quienes han fallecido, ni de quienes se rumora que agonizan o sobre aquellos de quienes no nos gusta su color de piel, su respiración o el arrastrar del ‘caminao’.

* No preguntaré más de una vez en cada conversación: “¿Y qué más ha pasado?”; “Cuéntame algo, hombre” o “¿Y qué más se dice?”.

* Prometo no usar la frase “todo tiempo pasado fue mejor”. Sin embargo, guardaré en mi memoria tantos recuerdos bellos, pero haré lucir más los proyectos y sueños. Las banderillas de Paquito Esplá, el dribling de Jairo Arboleda en el Deportivo Cali, el 5-0 a Argentina; la visita del Papa y sobre todo los Juegos Panamericanos de Cali serán ejemplos de meros referentes que inspiren nuevos propósitos y actividades.

* No me quejaré porque no me inviten a eventos a los cuales concurría en el pasado. Tendré claro que a muchos de ellos me invitaban por los cargos desempeñados y hoy asistirán los titulares.

* Prometo que jamás seré un viejo verde. No me pintaré las canas ni haré el ridículo tratando de seducir jovencitas. No quedaré mal con el público ni con ellas. Reconozco que jamás pensé que iba a admirar tantas mujeres mayores de 50.

* Prometo seguir usando buena loción y enviar con gran frecuencia a lavar los pantalones para evitar que “gotitas traicioneras” acumuladas por meses de uso, terminen siendo protagonistas del olor a viejito. Práctica similar con los sacos y chaquetas.

En conclusión, aprovecharé el gusto por compartir con la gente joven, el deleite por la música y por leer. Seguiré gozando con bobadas. Multiplicaré la felicidad de ser amigo de mis amigos, miembro de familias inmejorables y demostrarle afecto a tantas personas que fueron especiales en el recorrido vital. Le seguiré dando diariamente gracias a Dios por lo vivido y por todo lo bueno que viene, con fe y optimismo.