La caída del precio del dólar por debajo de $3700 es muy perjudicial para muchos sectores de la economía y sigue siendo motivo de análisis y debate. Las dos explicaciones más comunes que se han dado son: una, el debilitamiento general del dólar frente a otras monedas del mundo; y dos, el aumento de la deuda pública externa y la consiguiente traída de dólares por parte del Gobierno.

Primero las cifras. El dólar terminó el año 2024 en $ 4409 y en diciembre pasado valía $ 3758, es decir, una revaluación de casi 15 % en el año; además, en las dos primeras semanas de este año se ha cotizado por debajo de $ 3700.

Una caída tan abrupta de la tasa de cambio implica enormes pérdidas para todos los exportadores. Por cada $ 100 de menos precio del dólar, Ecopetrol deja de recibir $ 1,8 billones; los cafeteros pierden $100.000 millones y los floricultores $300.000 millones. También pierden $ 1,3 billones los hogares que reciben remesas de sus familiares en el exterior.

En cuanto a las causas, es cierto que el dólar se ha debilitado, pues su precio promedio frente a las principales monedas ha caído 8,5 %, pero esto solo explicaría la mitad de la revaluación del peso. Más aún, en el segundo semestre del año solo perdió un 2,3 % de su valor promedio, mientras que frente al peso colombiano perdió 9 %.

El factor que explica la mayor caída de la tasa de cambio, sobre todo desde junio del año pasado, es la monetización de los dólares de las operaciones de deuda externa realizadas por el Ministerio de Hacienda, que fueron tres.

La primera fue una emisión de bonos en francos suizos en agosto pasado, por un monto cercano a los USD 3000 millones; la segunda, una venta de TES por USD 5000 millones en diciembre, y la tercera, otra emisión de bonos externos, esta vez en dólares por la misma cuantía de USD 5000 millones. Aunque todavía no se han monetizado todos esos recursos, es evidente que la sola expectativa de la entrada de tal cantidad de dólares presiona la caída del precio de la divisa.

Además del impacto cambiario, estas operaciones plantean muchos interrogantes sobre el manejo de la deuda pública. La primera es una transacción que nunca antes había realizado el Ministerio de Hacienda, que tiene ventajas y riesgos.

Como se hizo en francos suizos, se colocó a una tasa de interés inferior a la de unos bonos en dólares, lo cual supone un ahorro en el servicio de la deuda, pero se corre el riesgo de una revaluación del franco suizo, lo que encarecería la deuda.

La venta de TES en pesos que fueron pagados en dólares es muy cuestionable, pues se hizo a unas tasas superiores a las del mercado a la fecha de la emisión, y vendidos a un solo inversionista extranjero, sin utilizar el mecanismo de subastas.

La más reciente emisión también se hizo a una tasa más alta que la del mercado secundario, todavía si la emisión se hizo con algún descuento, lo que subiría aún más la tasa.

El manejo de la deuda pública es un elemento clave para los mercados de capitales nacionales e internacionales, y Colombia tiene una impecable tradición. Para no perderla, es indispensable que se divulgue toda la información de las operaciones que se hagan.