Por: Monseñor Rodrigo Gallego Trujillo, obispo de Palmira

En la realidad de hoy, ¿qué significa un sacerdote para la sociedad?, ¿tiene sentido hoy ser sacerdote?, ¿los valoramos y apreciamos la misión que desarrollan?

Es justo agradecer la vida y la entrega abnegada de tantos sacerdotes de la Iglesia; muchos se sacrifican en el anonimato y se esmeran, hasta el extremo, por servir, amar, formar y promover. Esto no lo pregona el mundo; ¡lo sabe Dios y lo reconocen las almas nobles!

¡Sí vale la pena ser sacerdote del Señor en la Iglesia, hoy y siempre! Y esto lo reconocemos cuando, leyendo con el lente retrospectivo de la Iglesia tantas generaciones que dieron lo mejor -en nuestra región- para tener lo que hoy disfrutamos y se proyecta hacia el futuro con fuerza y determinación. Gratitud a quienes han servido en la Iglesia de Cristo y con nuestra oración los rodeamos y con su intercesión nos sentimos acompañados.

Jesús, sabiendo esta realidad de la lucha espiritual del ser humano, predica el Reino, muestra los signos del Reino, obra los prodigios del Reino para que el hombre, extraviado por el pecado, pueda llegar a conocer a Dios. Es esta la misión fundamental que el Señor le ha confiado a la Iglesia y, en ella, de modo particular, a los Pastores –el papa, los Obispos, los Presbíteros y Diáconos-: evangelizar; y “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa” (San Pablo VI).

Y para que esto se pueda llevar a feliz término, necesitamos de Sacerdotes por eso Jesús nos pide que oremos con confianza e insistencia pidiendo que surjan muchas vocaciones sacerdotales para continuar la única e irremplazable misión de evangelizar. Con confianza creamos que “la vocación es la respuesta de Dios providente a la comunidad orante” (Documento de Puebla 887).