Después del terremoto del 10 de agosto no solo tenemos por delante la tarea titánica de reconstruir los edificios, casas, hospitales, negocios, colegios y demás estructuras físicas que se cayeron o se vieron afectadas. También debemos mantener este espíritu de unión y solidaridad que hemos vivido y experimentado en este momento para seguir encontrándonos y trabajando en equipo. Tristemente algunos han querido usar esta tragedia para seguir incentivando los discursos de odio, sin embargo, lo único claro es que los caleños, los vallecaucanos y los colombianos nos hemos unido para rodear a las víctimas y apoyar a los damnificados. Aquí, en medio de la tristeza, hemos estado y aquí seguiremos.
Un experto me decía que esta reconstrucción requiere de ingeniería social y desde ese momento tengo claro que esta es una oportunidad muy importante para nuestra Cali, nuestro Valle del Cauca y para las demás regiones afectadas. Aquí se necesita apoyo psicosocial, apoyo a las pequeñas y medianas empresas y emprendimientos, fortalecimiento de los liderazgos sociales y del tejido social y, obviamente, la puesta a punto de escuelas y hospitales, además de la construcción de vivienda nueva. Una mirada multisectorial y zonal es la salida.
Las empresas del Valle del Cauca junto a otras que tienen operaciones en nuestro departamento no solo han apoyado esta emergencia desde el primer momento, sino que quieren ser parte de la fase de reconstrucción. Quieren construir hoy para fortalecer nuestro mañana común. Hoy una vez más el empresariado del Valle del Cauca aporta de manera concreta y decidida para hacer frente a una crisis como ya lo hicieron en la pandemia o en el 2021 cuando decidieron ser parte de la solución tras el estallido social, a través de Compromiso Valle.
El camino recorrido de unión en nuestra región no es menor, el tejido social construido entre líderes y empresarios hasta hoy ha sido fundamental para el trabajo adelantado y el apoyo que se ha brindado hasta ahora en la emergencia, pero sin lugar a dudas será aún más fundamental para las siguientes fases. Ver a nuestros líderes sociales como muchos otros jóvenes activos en los puntos de rescate fue espectacular. Muchos dando comida a los rescatistas y voluntarios, o incluso apoyando labores de rescate. En ese momento ahí no había divisiones ni diferencias, sino un propósito colectivo de salvar vidas y ayudar a los que más lo necesitaban. Las diferencias no desaparecerán, pero sin duda, una vez más demostramos que la unión en la diversidad es posible.
Así mismo, es necesario reconocer el enorme trabajo del alcalde de Cali, los otros alcaldes y la gobernadora para el caso de nuestro departamento. Su liderazgo estos primeros días fue fundamental y junto al Gobierno Nacional lograron dar respuesta rápida a una tragedia de esta magnitud. Así mismo serán fundamentales para esta etapa de reconstrucción. El liderazgo y visión del sector público nos dará norte en distintos frentes, empezando por la construcción del Plan de Acción Específico y la creación del Fondo Milagro. Aquí debemos seguir caminando juntos: sector público, privado y comunitario para reconstruir nuestro Valle del Cauca con mucho propósito.
PD. Frente a las obras que se harán con los recursos gestionados por los empresarios vallecaucanos, es importante señalar que serán completamente ejecutados en articulación con el Fondo Milagro y los entes territoriales.