¡La que nos faltaba! Resulta que ahora nuestro Presidente resultó ser un buen polvo, entendiéndose como tal a una persona con un desempeño sobresaliente en las artes amatorias.

Así lo expresó en una de sus últimas alocuciones, en la que para llegar a ese tema se fue hasta la vida sexual de Jesucristo y su supuesto romance con María Magdalena, comparándolo con Bolívar, quien tuvo fama de que “gallina que no se comía, la dejaba cacaraqueando”.

Retó, además, de manera vedada, a quienes han compartido catre con este ‘sexual simbol’ a que lo desmientan, seguro de que nadie dirá que Petro es un mal polvo porque hasta ahí les llega la dicha.

Más de medio país está fúrico por estos desatinos de quien está adportas de una crucial reunión con el emperador del mundo, pero les confieso que a mí me ha parecido divertido que a estas horas del partido salga con semejantes declaraciones mientras está en juego buena parte de nuestro futuro económico, político y social.

Petro siempre ha sido chicanero, creyéndose la última Coca-Cola del desierto y en materia de mujeres (y hasta de hombres, porque aseguran que es de res y de marrano) es un campeón con un prontuario promiscuo tal, que su legítima esposa no se aguantó y se fue a menear cadera a Suecia, la tierra de los volvos (no polvos, ojo).

Ahora, esto de las picardías y pilatunas presidenciales no es nuevo. En el siglo pasado, por ejemplo, y ya en su lecho de muerte, un distinguido expresidente de la República fue preguntado qué era lo que le pasaba, y él contestó: “Aquí pagando boca arriba lo que hice boca abajo”, y también otro en la mitad del siglo XX, que también tuvo un sonado y sonoro romance con una cantante muy importante de nuestro país que estuvo muy cercana a mis afectos, y no olvidemos también otro ilustre expresidente de quien decían que era tan de malas que, cuando iba a hablar, se le iban las patas, cuando iba a cazar, se le iban los patos; y cuando iba a vagabundear, se le iban las pu...

Esto, pues, para referirme a que no es nuevo en la primera magistratura de nuestra nación y lo que sí resulta insólito es que nuestro actual presidente haga gala de sus condiciones de don Juan y que todos saben que no es así, además de que esas confesiones las hizo, dicen por allí, en avanzado estado de alicoramiento, lo cual puede ser verdad o puede ser mentira y uno no le puede creer a los borrachos.

Así las cosas, ya con el sol a las espaldas, el presidente tiene que saber que hay un dicho que reza: “Dime de qué te ufanas y te diré de qué careces”.

Posdata: Son inaceptables los cuentos que le están levantando al señor alcalde de la ciudad, inmiscuyéndose incluso en su vida privada. Además, lo están acusando de que existe una camarilla en el CAM que es la que maneja todo. Si en algo se distingue Alejandro Eder, es en su honestidad a toda prueba.

Posdata 2: Lo vengo diciendo desde hace años “nos unimos o nos hundimos” y no nos están parando bolas. Si no hay unión, olvídense ustedes que podamos derrotar las aspiraciones del señor Cepeda.

Posdata 3: Yo hablo bien de Cali. ¡Hazlo tú también¡