En nueve días estará el presidente Petro en Washington, porque tiene una cita muy importante, muy peligrosa, muy asustadora, porque es con Donald Trump, el que hoy se cree el guardián del mundo.
No es nada agradable para un presidente suramericano, tercermundista, tener un encuentro con el grandísimo y muy robusto presidente de los Estados Unidos, Trump.
Petro es de mediana estatura, un metro 70 centímetros, mientras su contendor, Trump, mide un metro 93 centímetros. La cita será con intérprete y no creo que sea en tono cordial, porque entre ellos dos (Petro, Trump) existe una mutua antipatía que la han cultivado durante meses al lanzarse insultos que no están bienvenidos en el lenguaje presidencial. Petro le ha llamado “imperealista, entrometido en asuntos de otros países” y Donald Trump le ha dicho a Petro “que es un enfermo y que es cómplice de individuos vinculados al tráfico de drogas”, afirmación mentirosa porque está lejos de la verdad.
Por ser una cita delicadísima y peligrosa, el presidente Petro no quisiera asistir, pero le toca porque es consecuencia de la política antidrogas de Donald Trump, en la que se equivoca a menudo porque ni conoce Colombia y escasamente conoce el mundillo de los pillos de nuestro país.
Entre colegas del periodismo, debatimos ayer: ¿cómo imaginas el encuentro Petro y Trump?. Yo respondí: Será muy incómodo para mi presidente Petro, porque la oficina presidencial de Trump es imponente, asustadora y Trump será antipático al recibirlo, se fijará en su ropa, en su camisa, en sus botines. Vale advertirles a ustedes que Trump es elegante, se viste muy exclusivo: tiene sastre y camisero personal.
Ojalá en la cita de los dos presidentes no participe el canciller americano, Marco Rubio, porque le tiene ojeriza y especial antipatía a Gustavo Petro; este podría ser el antipático de la reunión.
Es humano que uno, hijo de Suramérica, se asuste cuando visita al poderoso presidente del imperio gringo y que tiene una fama bien ganada de antipático. Toca desearle suerte al presidente Petro, porque juega de visitante frente a un señor que le cae mal, que no se soporta y que es graduado como señor repelente.
Comenzó la movida futbolera, viene el mundial de fútbol y Colombia sueña ser campeón.