La más reciente edición –que no la última- de la Revista Épocas, reproduce un artículo que este pajarraco perpetró hace ya varios años acerca del estado ruinoso en que se encuentra el otrora metedero bautizado Palermo.
Si ustedes quieren saber lo que es la inoperancia e ineficiencia del estado, mire no más que ha sucedido con lo que fuera un célebre metedero en las afueras de Cali, hoy ya absorbido por el barrio Terrón Colorado sin que haya pasado absolutamente nada.
Bueno digamos que el vagabundeado es lo único que ha crecido porque a pesar de su estado catatónico han aumentado las piezas y demás covachas alquiladas por horas o por días al o a la que llegue.
Allí se comercializa repuestos de segunda y de tercera, chontaduros, licores adulterados. Hay hasta un boticario, curanderos del mal de ojo, brujos y pitonisas y en fin toda una gama de ofertas de la miseria y de la descomposición.
Sobra decir que el parqueadero se borró y los carros se agolpan sin control alguno (¿por ahí no pasa la policía y el tránsito?).
Y me pregunto aún más: ¿qué servicios públicos pagan? ¿Cómo es el contrabando de energía? ¿Y los pagos de los impuestos que?
Como ciudadano del común solicito por este medio una explicación por parte dela Alcaldía. Que se me diga si es por miedo que no se han tomado medidas, que se conozca quién es el pez gordo que le ha dado a ese establecimiento una patente de corso que le permita seguir funcionando.
Ahí están las pruebas y estoy seguro de quien maneja ese otrora metedero de mala muerte que no los tocan ni con el pétalo de una rosa.