Los sabios ponen mucho énfasis en la aceptación, casi como si fuera la primera cualidad del amor.
Tú sólo puedes ser feliz si te aceptas y aceptas a los otros tal como son, no como quieres que sean.
Ahora bien, esa aceptación nada tiene que ver con la resignación o con una actitud pasiva y amargada.
La aceptación amorosa es alegre, dinámica y positiva, no te cruza de brazos y te impulsa a mejorar.
Aceptar con sabiduría es asumir la realidad como viene y mirar en qué se puede avanzar.
Hay cosas que se pueden cambiar y otras que son inalterables y piden una actitud comprensiva.
Lo sensato es no desgastarse queriendo cambiar a los demás. Trátalos con una infinita compasión.
El amor logra más cambios que el juicio, y tu mejor aporte al universo es tu propio cambio.