Dios mío, me ayudas si estoy tan atribulado y desubicado, persiguiendo sombras.
A veces semeja una pesadilla sin fin, y la llamita de la fe parece estar a punto de extinguirse.
En esos momentos te necesito y, tú sabes que, a ratos, dudo y debo creer.
Sí señor, elijo confiar en ti, y entender que hay pruebas necesarias para crecer en el amor.
Todo lo que vivo lo puedo sobrellevar si estoy contigo, me amo, creo, no me aíslo y persevero.
Un día llega la primavera, el sol vuelve a brillar y dejo de rodar por la pendiente del desespero.
Eres un refugio seguro, nunca me dejas, y con tu amor sigo adelante y la cruz se vuelve liviana.
Tú, Señor, me iluminas y me susurras al oído: “No temas, estoy contigo y te amo”.
@gonzalogallog