Hace siglos se escribían libros apocalípticos para infundir esperanza en medio de las persecuciones.
Incluían visiones, símbolos, metáforas y un mensaje cifrado que no hay que tomar al pie de la letra.
Se hablaba más de hechos contemporáneos que de profecías, y el fin no era infundir miedo.
Sólo una mala interpretación convierte el Apocalipsis, un libro de alegría y esperanza, en un texto terrorífico.
De hecho hay muchos libros apocalípticos en la literatura judía y el de la Biblia es uno de ellos.
La esencia de la enseñanza es solo una: Dios es fiel y los que lo siguen no tienen nada que temer.
Al fin los perseguidores caerán y el bien triunfará, o sea, un mensaje de fe para no sucumbir en las crisis.
Un río de vida, un nuevo cielo y una nueva tierra esperan a los que creen, aman, esperan y hacen el bien.
@gonzalogallog