Cultivar la aceptación serena y alegre te llena de calma y te evita un desgaste cotidiano.

Aceptar es asumir con amor la realidad tal como es, sin quejas, sin maldecir, con el alma en paz.

Así actúan millares de limitados físicos o enfermos: se superan y nos enseñan a vivir felices, valorándolo todo.

No es fácil aceptar ciertas cruces, pero es de sabios acoger lo inevitable sin lamentos estériles. Claro que, para aceptar a los otros, ante todo debes aceptarte a ti mismo y amarte mucho.

Todo mejora en tu vida cuando te perdonas, aprecias tus talentos, sigues lo que cuadra con tus anhelos y fluyes con la realidad tal como es.

No dejes que nada te intimide. Cuida tu espíritu, ama en el ahora y atrévete a dejar la rigidez.

Acepta todo y entonces podrás cambiar lo que puedes con una paciencia infinita.

Dios te ama y te acepta de modo incondicional, así como eres. Deja de hacer resistencia, porque mientras más peleas, más sufres.

Si lo aceptas, las cosas son como son. Si no lo aceptas, las cosas son como son.

@gonzalogallog