El arte de la aceptación es el mismo que el de la tolerancia, o sea, de ser alguien que respeta todas las creencias y no cae en la trampa de juzgar o excluir al que piensa distinto.

Jesús puso como ejemplo de fe a un centurión y a una mujer cananea, y como ejemplo de amor a un samaritano. ¡Qué tolerancia!

Elige ser una ‘persona arcoíris’, es decir, un ser amoroso que no mira la vida en blanco y negro con rigidez.

Admira la inmensa variedad de la naturaleza del Padre y elige amar la unidad en la diversidad.

Cada ser tiene su pedacito de razón y nadie es dueño de la verdad.

Cuando estés en un túnel oscuro o asediado por la adversidad, acepta todo sin renegar y repite con fe: “Esto también pasará”.

Eso fue lo que practicó Nelson Mandela en 27 años de injusta prisión.

Miró con amorosa compasión a sus enemigos y salió animoso a enseñar tolerancia y reconciliación.