Examina tus creencias y descubrirás cómo la cultura y algunos credos te han hecho sentir culpa por lo bueno.

Por eso llegas a ver como ‘malo’ el poder, el dinero, la fama, el éxito y el sexo.

Sé consciente: nada de eso es malo si lo vives con amor a ti mismo y en comunión con Dios.

Lo que no es conveniente es la adicción, ni elegir el sexo sin amor, ni usar el poder para subyugar, ni la fama o el éxito para alimentar la soberbia.

Ojalá afirmes muchas veces, con consciencia y libertad: “Me amo y amo el poder. Amo el dinero. Amo el sexo.”

Es inaudito que la cultura o los credos te hagan sentir culpable de aquello que más disfrutas y que también forma parte de la vida.

Ámate, ama a Dios y disfruta todo sin perder tu libertad y sin causar daño a nadie.

La verdadera espiritualidad no reprime: integra, libera y eleva.