Hay estudios científicos sobre las ganancias y ventajas de la gratitud. Puedes leer en internet al respecto.

La gratitud mejora tu estado espiritual, emocional, mental, corporal y tu vida social.

La gratitud es un regalo para ti y para los que amas: alegra, une, motiva y atrae abundancia.

Elige agradecer lo que ves como bueno y también lo que ves como ‘malo’, sin serlo. Todo ‘mal’ te enseña algo si eliges aprender.

Da gracias sin cesar por lo diminuto y lo grandioso.

Donde pones los ojos hay maravillas para que brote la flor de la gratitud.

Un buen ejercicio es, cada noche, elegir tres realidades y dar gracias.

Así la gratitud no es rutinaria ni siempre por lo mismo.

Repite este mantra:

“Gracias, Dios. Siendo más agradecido, soy más bendecido.”

El ejercicio Ho’oponopono de Hawái incluye la gratitud unida al perdón.

Dos valores que son regios y mejoran la vida.

No hay recetas mágicas para vivir bien, y todo lo que vale pide compromiso y disciplina.

Si practicas lo que dices, los buenos frutos se cosechan.

La gratitud es amor, y ambos son dos alas para volar muy alto, dos estrellas que iluminan tu cielo.

Gracias por leer esto. Gracias, Dios, por tu amor. Gracias por todo.