Cultiva una amorosa paciencia, y abandona una incómoda y sufriente resistencia.
Tu mantra puede ser “Dios, me amas, te amo, me amo, y elijo aceptar y fluir”.
Todo tipo de sufrimiento lo evades cuando eres consciente de lo sabio que es aceptar.
No es resignarte, es asumir la realidad como es y ayudarte para estar bien.
El sufrimiento es opcional y brota de pelear o resistirte. Ámate y deja de hacer resistencia.
Aprende del que no tiene brazos o piernas, lo acepta y sale adelante con ánimo y sin lamentos.
Ten presente que la gratitud atrae abundancia, y que las quejas solo atraen carencia.
Decreta con fe: Gracias Dios, acepto las pruebas y lo adverso, aprendo de eso y decido ser feliz.
@gonzalogallog