Los sabios siempre dicen: “Sigue tu corazón”, y es mejor si lo haces con Dios.
Te comparto estos sencillos y hermosos versos del escritor español Miguel de Unamuno:
“Agranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños, yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, achícame, por piedad; vuélveme a la edad aquella en que vivir es soñar.”
Son versos que invitan a redescubrir al niño que duerme en tu interior.
Hazlo y sana sus heridas y sus traumas con una buena terapia y con Dios en tu corazón.
Sé de nuevo ese niño juguetón que se asombra, admira, juega, curiosea y explora sin temores.
Sé ese niño que no calcula desconfiado, que se entrega y ama con libertad en el aquí y el ahora.
Si eres niño tendrás humildad para amar a Dios y para volver a soñar, cantar y reír; para amarte y amar a los demás.