El ‘Orden Mundial’, como lo habían venido pronosticando muchos analistas, venía ‘haciendo agua’ desde hace varios años y su inoperancia era evidente al no poder lograr posiciones comunes ni acciones eficaces en casos tan críticos como los de la invasión de Ucrania, la destrucción de Gaza o compromisos concretos frente a amenazas tan serias como el cambio climático. Lo que era un proceso gradual, que sin duda llevaría a su reformulación, como ocurrió al finalizar la II Guerra Mundial, se ha acelerado y se ha convertido en un proceso bastante caótico por cuenta del ‘huracán’ que viene representando Trump en su segundo mandato.

Difícilmente alguien puede discutir que las cosas no han tenido un cambio dramático en el transcurso del último año y todo hace suponer que el proceso de reformulación de las reglas de juego apenas comienza. No se trata ya solo de los puntos de vista de una persona, sino de una forma de ver al mundo y a la sociedad que vienen formulando tanques de pensamiento del ala extrema del conservatismo americano y que encontraron en Trump y en ‘MAGA’ los instrumentos perfectos para iniciar esta ‘guerra santa’ para imponer unas reglas de juego diferentes tanto en lo interno como en lo internacional.

Volver a mirar el llamado ‘Proyecto 2025’ que empezó a elaborar la Heritage Foundation desde 2022 deja claro que, en buena medida, Trump, que está muy lejos de ser un ideólogo, lo que ha resultado es un excelente instrumento para desarrollar estos planteamientos que, seguramente, coinciden con sus intuiciones. La consistencia de la Estrategia de Seguridad Nacional con ese documento confirma que no se trata de improvisaciones y, por el contrario, son muy buenos indicadores de para donde quieren llevar al mundo y cuales son las reglas de juego que quieren imponer.

Como bien lo expresó el Primer Ministro de Canadá en Davos, en este contexto “el que no está en la mesa está en el menú” y, al paso que vamos en Colombia, estamos haciendo todos los méritos para quedar en el menú. Ya no se trata solo de lo que hace o deja de hacer este Gobierno, que solo hace daños, sino que el tema geopolítico no se ve, hasta ahora, en los discursos de quienes aspiran a recuperar el país. Incluso, hay algunos que hablan de un Plan Colombia 2.0 como su aspiración en la relación con EE. UU. Ya es hora de que aterricen y entiendan que el mundo está cambiando y no va a ser con ese tipo de posiciones con las que lograremos no ser parte del menú.

En lo inmediato, debe ser prioritario elegir el mejor Congreso posible, pues el nuevo Gobierno, cualquiera que sea, tendrá muchos y muy complejos temas, buena parte de los cuales estarán en la esfera internacional y, en ese frente, el papel del Congreso resulta fundamental para que las posiciones del Ejecutivo tengan la fuerza requerida.