Reapareció el expresidente Juan Manuel Santos. Parece que se sintió maltratado por fuertes declaraciones que hizo en su contra el presidente Gustavo Petro. Es indudable que Petro reúne muchas condiciones de liderazgo, pero el ánimo pendenciero se sigue atravesando en su oficio de estadista y gobernante. Santos no debe olvidar la definición que hizo de Petro su antiguo compañero del M-19, Antonio Navarro: “Petro nunca desmovilizó el espíritu”.

Juan Manuel Santos intervino esta vez con el ánimo sereno y desde el pedestal de Premio Nobel de la Paz para recomendar a Petro moderación. De hecho, John Adams, uno de los Padres Fundadores de la gran democracia norteamericana dijo: “Sin las grandes virtudes políticas de la humanidad, la paciencia y la moderación… todo hombre en el poder se convierte en un voraz depredador”.

En la misma línea se colocan las repetidas intervenciones del líder chino Xi Jinping en las cuales aconseja la contención. Es que a este gobierno habría que recomendarle en buen vallecaucano: desacelerate, ve. Todo buen cocinero sabe que lo que requiere cocción lenta no va al microondas.

El mandato de Petro aún no completa nueve meses en el poder y ya lleva diez cambios ministeriales. Gobernar es una labor de conjunto, a no ser que esté proyectándose la sombra del monarca francés que dijo: “El Estado soy yo”…

Petro tiene todo el derecho de reclamar el éxito consistente en reanudar relaciones con Venezuela, aunque por el grave daño hecho al aparato productivo del país vecino, la reanudación no se ha reflejado en buenos términos de intercambio para Colombia. También se le reconocen a Petro sus esfuerzos por acercar al gobierno y a la oposición en Venezuela, ya bloqueados por el propio Maduro con un listado de imposibles.

Pero no ha sido afortunado en absoluto el manejo de las relaciones con el Perú. Los nexos diplomáticos están prácticamente rotos desde que a Petro le dio por intervenir en asuntos internos del gobierno de Lima. Sus opiniones fuera de tono mostraron un sesgo ideológico indiscutible: le preocupó la situación del camarada golpista Pedro Castillo, pero no ha reparado en el hecho de que tres expresidentes peruanos están hoy recluidos en una misma cárcel.

Petro debe priorizar la atención de los problemas internos de nuestro país. La infraestructura vial se desmorona en muchas partes pues el invierno sigue haciendo de las suyas. Por curiosa paradoja el presidente estuvo hace poco en Zarzal empoderando como dueños de tierra a unas decenas de campesinos, sin destacar que el hecho grave en la zona fue la caída del puente del Alambrado, que ha causado perjuicios a millones de compatriotas.

El canciller Leyva Durán viene de tumbo en tumbo. Ha cometido y sigue cometiendo errores de definición que son inaceptables en el manejo de las relaciones exteriores de un país serio. Su última metida de pata consistió en referirse a Panamá como a un Departamento, sin percatarse de que Panamá es estado soberano desde hace más de 120 años…

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Posdata: Los elevados reavalúos catastrales en el Valle del Cauca y sus graves consecuencias tributarias son un total despropósito. Debe recordarse que según la Constitución Nacional (artículo 95 numeral 9) los ciudadanos solo están obligados a contribuir a los gastos del Estado en condiciones de justicia y equidad.