Me gusta la pereza creativa de Semana Santa. La dedico al ocio, a ver televisión, películas viejas (vi La Noche de la Iguana y El Noveccento, Bertolucci), a botar papeles, viejas fotos y recortes de prensa. Me desesperan las fincas, no acepto invitación a visitarlas, sus ruidos , sus olores, sus chamizos no me gustan, no voy a ninguna finca a dormir.

Buenas buenas: Encontré un recorte de El Tiempo, con este titular: “Poncho Rentería no aceptó cargo en la CNTV, Comisión Nal, De la Televisión”. No acepté el puesto más buscado de Colombia con jugoso sueldo, tres asesores, secretarias, carro blindado y dos tiquetes internacionales al año. No lo acepté porque esa Comisión gastaba millonadas y a los amigotes les perdonaba deudas y derrochar era su misión.

No acepté porque la burocracia no fue mi debilidad. Me felicitaron en Cali, por esa insólita negativa, Aura Lucía Mera y, la siempre lúcida, Pilar Lago. Me llovieron aplausos por ese gesto de independencia.

Años atrás, el presidente Belisario Betancur me ofreció un cargo diplomático en Centroamérica, (no era el de embajador) y no lo acepté. Fui al palacio presidencial le dije a mi presidente Belisario: “No le acepto su querida oferta, pero no quiero parecerme al reaccionario Henry Kissinger”.

Esa negativa vanidosa desató furia en mis malquerientes caleños envidiosos del Café Los Turcos & Cia. Contundente: no a la burocracia, llevo 38 años en El Tiempo, 34 años en El País, 32 en Televisión, exitosamente, y hoy aplaudo la candidatura de Paloma Valencia porque me gustan sus buenos modales de ‘Señora Bien’, su coraje uribista, sus grados en derecho y filosofía, sus tesis políticas. Apóyenla para que ella nos gobierne.

En abril estamos, mi papa era gaitanista, asocio abril con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán año 48.

Bogotá quedó en ruinas y el país entró en una crisis política por 15 años hasta que el 13 de junio de 53 se tomó el poder el General Rojas Pinilla para júbilo del liberalismo y de los pacifistas.

Chau Semana Santa, las señoras regresaron a Cali bronceadas y más bonitas del lago Calima y alegronas porque allá les coquetearon “Guapos hombres con yate, buenos partidos ricachones, divertidos e inteligentes”. Afortunadas ellas y colorín colorado.