“La ciudad está llena de cámaras de fotomultas”; esa es la sensación entre los conductores, sin embargo, solamente hay 35 y al finalizar este trimestre se espera que este número aumente a 65. Llamadas ahora de una forma más amigable ‘cámaras de seguridad vial’, estos polémicos dispositivos llegaron para quedarse e integrarse definitivamente en la ciudad. Las nuevas cámaras que se están instalando tienen además la función de vigilancia, ya que están conectadas al centro automático de despacho de la Policía y cuentan con tecnología de reconocimiento facial, una herramienta tecnológica invaluable que solo tenía la terminal de transportes y que permite identificar a personas que tengan cuentas pendientes con la Justicia.

La fotodetección ha generado polémica nacional y Cali no es la única ciudad en la que los conductores las aborrecen y les temen; hace poco realicé un viaje entre Cali y Medellín por una ruta que cuenta con varios tramos vigilados con fotodetección. A través de la plataforma Waze es posible saber en dónde están ubicados, ya que esta previene al conductor de su presencia en la vía. Durante todo el recorrido comprobé que estas medidas de vigilancia son bastante efectivas; todos los conductores respetábamos los límites de velocidad cuidadosamente sin adelantar vehículos en doble línea. Por cometer acciones como esas había sido sancionado en el pasado con sendas fotomultas que llegaron a mi domicilio y a mi bolsillo.

La medida puede ser odiosa, pero resulta muy efectiva y ya se ve cómo en sectores de la Calle Quinta, frente a la Loma de la Cruz, por ejemplo, los conductores bajan la velocidad para pasar por este sector que en el pasado registraba choques casi a diario.

Según cifras de la Alcaldía, la presencia de una cámara de seguridad vial reduce en un 69 % los choques, en un 65 % la posibilidad de lesiones graves y en un 71 % las muertes por accidentes de tránsito, y en un radio de 500 metros a su alrededor se reducen los actos delictivos como el robo de carros y los actos vandálicos. Con estos argumentos se comprueba la eficiencia de estos dispositivos y de los ‘pasos seguros’, como se denomina a las zonas donde están instalados.

Muchos conductores acusan a las cámaras de ser un negocio, pero en realidad el objetivo de las mismas es no solo reducir la accidentalidad, sino también el número de multas o comparendos que se imponen al disuadir a los conductores de cometer infracciones.

En una ciudad donde los valores están invertidos y las autoridades de tránsito son vistas con muchísima prevención por un gran número de conductores y motociclistas, las cámaras de seguridad vial o foto detección resultan ser una herramienta bastante eficaz a las que no se puede agredir, controvertir ni insultar como ocurre a diario con los agentes de tránsito, aunque se cometen errores como ocurrió recientemente con un conductor al que se le impuso una multa por una falta que no cometió debido a una lectura errónea de una cámara que sancionó a su vehículo adjudicándole una placa que no le correspondía. Tras los reclamos a la Secretaría y gracias a la denuncia de El País al conductor le fueron retiradas del sistema las infracciones y pudo renovar su licencia para conducir.

La videovigilancia asistida con inteligencia artificial ha revolucionado el mundo de la seguridad en países densamente poblados como China donde es imposible moverse sin que las autoridades sepan la ubicación exacta de cada persona lo que aumenta la sensación de seguridad pero que tiene implicaciones legales en cuanto al derecho a la privacidad pero el que nada debe nada teme, y China es China y los derechos a la intimidad en un país de 1414 millones de habitantes donde todos viven en espacios reducidos son un chiste.

El tema de las fotomultas se soluciona muy fácil: reduzca la velocidad, respete los semáforos, las normas de tránsito y tenga sus documentos al día.