“A Camila la mataron y a su bebé se lo robaron”, la frase se convirtió en un clamor de la comunidad del sector de Polvorines, el jueves en la tarde, cuando inició una caravana para pedir justicia en el caso de María Camila Potosí, la mujer de 21 años cuyo cuerpo fue hallado el lunes 20 de julio, a orillas del río Meléndez, en la vía a La Buitrera, envuelto en sábanas, amarrado y en estado de descomposición.

La última vez que su familia supo de ella con vida fue el 16 de julio, cuando envió un mensaje para informar que debía asistir a un control médico de su embarazo. Tenía ocho meses de gestación. Después apareció un video en el que se le ve desplazándose como pasajera en una motocicleta conducida por una mujer que, según las investigaciones, habría tenido contacto previo con la víctima. Carlos Rincón, expareja de la conductora, aseguró que ella le había manifestado estar embarazada y que la Fiscalía ya conocía esa información. También afirmó haber recibido amenazas, razón por la cual decidió hacer pública su versión.

Alba Rubi Gómez, mamá de María Camila, explicó a los medios que las autoridades informaron que al momento de encontrar el cadáver de su hija no estaba la bebé que esperaba; desde entonces tanto ella como la comunidad del sector del sur de Cali donde habitaba, han pedido que no cesen las investigaciones y que aparezca Alahia, el nombre que habían elegido para la bebé.

El caso que ha conmovido a la ciudad y al país continúa en investigación, hasta la mañana del viernes la información oficial seguía siendo escasa. Es difícil establecer qué ocurrió realmente, cuáles fueron las circunstancias y cuáles los móviles detrás de este crimen. En Cali este año han sido asesinadas 49 mujeres, mientras en el país en los últimos diez días se han registrado seis casos, según Brava News: María Alejandra, en Tolima; Rosa, en Soacha; Danelly en Soledad, Herianni, en Barranquilla, Yasleidis, en Valledupar y Camila, en la capital del Valle.

En Colombia, entre 2015 y el 30 de junio de 2026, se tipificaron 6805 casos de feminicidio por parte de la Fiscalía. De esos, 67 han tenido como agravante que la víctima estaba en embarazo. De acuerdo con el Observatorio para la Equidad de las Mujeres, de la Universidad Icesi y la Fundación WWB Colombia, el crimen de María Camila Potosí debe ser investigado como un feminicidio: “No estamos hablando de un homicidio cualquiera. Las circunstancias conocidas hasta el momento evidencian una violencia extrema contra una mujer por su condición de mujer y exigen que la investigación se adelante con perspectiva de género, tal como lo establece la legislación colombiana.

Además, señala el OEM, este caso nos recuerda una realidad que pocas veces se menciona: “el embarazo puede aumentar la vulnerabilidad de las mujeres frente a las violencias basadas en género. También nos interpela como sociedad. Cuando una mujer es asesinada, la violencia no termina con su muerte, sino que alcanza a toda su familia. Hoy alcanza a una madre, a un padre, a su compañero, a quienes la amaban y hoy esperan respuestas. Hay una pregunta que sigue siendo urgente: ¡¿Dónde está la bebé de María Camila?”.

Cuántas preguntas quedan alrededor de un hecho que estremece por la crueldad que lo rodea y por las profundas heridas que deja. El jueves, cuando la madre de la víctima daba decenas de declaraciones a los medios, cuando se veía en las calles pasar el recorrido en memoria de María Camila Potosí, cuando aparecían decenas de mensajes en redes sociales sobre el hecho, cuando las conversaciones cotidianas giraban en torno a lo ocurrido, una estela de profunda tristeza y asombro rondaba el ambiente de esta ciudad, en la que la lluvia cayó al final de la tarde, como si las lágrimas también brotaran del cielo.

La lluvia cesó esa noche. Lo que no puede cesar es la búsqueda de la verdad. Porque una ciudad que olvida demasiado rápido termina acostumbrándose a lo inaceptable y el caso de María Camila aún exige respuestas. Pero si hay algo de lo que tenemos certeza es que ninguna sociedad puede llamarse justa mientras una mujer pueda desaparecer, ser asesinada, no saber qué pasó con la bebé que esperaba y convertir su historia en una estadística más.

@pagope