Tras una semana que movió el tablero político en Colombia, el economista Juan Daniel Oviedo ha sido protagonista al alcanzar 1.255.500 votos en la Gran Consulta por Colombia y, posteriormente, aceptar ser la fórmula vicepresidencial de la ganadora de dicha consulta, Paloma Valencia.

El fenómeno Oviedo, que para muchos simboliza la esperanza de una opción de centro posible, ha ido de boca en boca generando opiniones sobre su votación y sobre las decisiones que, en su sentir, pueden o no aportarle en su carrera política, en un momento en que las demás candidaturas dieron a conocer quiénes los acompañan a la primera vuelta presidencial.

Para algunos, haberse sumado a Paloma es un acierto: está en su momento y debe capitalizar lo ocurrido el domingo 8 de marzo, en lugar de esperar una eventual candidatura a la Alcaldía de Bogotá. También hay quienes consideran que su decisión le suma a la candidata del Centro Democrático, al aportar un perfil más moderado y al fortalecer su camino frente a la opción de Abelardo de la Espriella.

De otro lado están quienes creen que es un error que Oviedo se haya sumado a Paloma en lugar de seguir construyendo un camino desde el centro, pues muchos de sus votantes no se identifican con la candidata. Dicen también que traicionó el sentir de quienes lo acompañaron, que no están cerca de identificarse con Uribe y que esta decisión puede restarle más de lo que le suma.

Incluso entre seguidores de ella hay quienes consideran que aceptarlo como fórmula vicepresidencial no fue una buena decisión. No se ven reflejados en las posturas del exdirector del Dane, ni en lo que representa como figura pública, ni en algunas de sus declaraciones frente a temas en los que el Centro Democrático ha sido tajante.

Otros más creen que todos estos cálculos pueden estar equivocados, pues muchos de los votantes de Oviedo provenían del Pacto Histórico y participaron en la consulta para incidir en el resultado que finalmente ganó Paloma, y que quien sigue liderando las encuestas es su candidato Iván Cepeda, ahora con su fórmula Aida Quilcué.

Más allá de las preferencias de cada quien, lo cierto es que el escenario actual es emocionante y todos parecen tener algo que decir: reafirmarse en su intención de voto, repensarla o esperar a tomar una decisión más informada.

Si bien aún quedan dos meses de campaña, la carrera ya empezó. Y lo más importante será que esta contienda honre principios básicos de la democracia: las propuestas, el respeto y la posibilidad de disentir sin descalificar o insultar.

No tenemos que estar de acuerdo, y quienes aspiran a gobernarnos tampoco. Pero sí es fundamental entender las distintas piezas del ajedrez político y las razones que las mueven, siempre que estas no vayan en contravía de valores democráticos básicos.

Veo en Oviedo una figura interesante que representa muchas de las cosas en las que creo: conocimiento, preparación, posiciones firmes, respeto por los derechos humanos y por las identidades de género diversas, la paz y la posibilidad de aportar en la diferencia, sin llamadas a la polarización

No me identifico, en cambio, con su decisión de sumarse a la candidata del Centro Democrático, pero encuentro valor en el argumento que él mismo ha defendido para explicarla: la posibilidad de sentarse a concertar y construir desde miradas distintas.

Porque, en un país que tantas veces convierte la diferencia en guerra, el verdadero desafío, más que ganar elecciones, es demostrar que todavía es posible construir sin dividir.

@pagope