Este fin de semana emergió un nuevo escándalo que expone el involucramiento de Carlos Lemus, exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), en contactos con el abogado de Diego Marín Buitrago, alias ‘Papá Pitufo’, uno de los criminales más notorios del país, actualmente prófugo en Portugal. En la dirección de la DNI, Lemus sucedió a Carlos Ramón González, también prófugo de la justicia.

Las grabaciones no admiten lecturas justificativas de acercamientos para sometimiento a la justicia. La interlocución ocurre entre la cúpula del aparato de inteligencia y seguridad nacional y un actor criminal que, según el contexto de las conversaciones, buscaba garantías de intangibilidad.

Los temas discutidos en las grabaciones empiezan a cercar no solo al círculo íntimo del presidente Gustavo Petro con menciones reiteradas a su hermano, su exesposa y a varios asesores cercanos, sino que también lo involucran. Algunos de los allegados del presidente no solo habrían recibido, sino apropiado dineros ilícitos que, según dichas versiones, fueron destinados a la financiación de la campaña presidencial.

Al señalamiento de ‘Papá Pitufo’ se suma el líder de La Inmaculada, Andrés Felipe Marín Silva, alias ‘Pipe Tuluá’. En esa misma línea, también alias ‘Iván Mordisco’, jefe de las disidencias de las Farc, ha afirmado haber entregado recursos económicos a la campaña en contextos que hoy son objeto de controversia. La coincidencia de los relatos provenientes de la misma DNI y voceros de grupos narcoterroristas no puede ser desestimada como un hecho aislado. Por el contrario, sugiere que múltiples fuentes de dinero ilícito presuntamente ingresaron en circuitos de financiación política. Además, pone nuevamente en evidencia que el ser ‘gestor’ en el proceso de Paz Total es una medida de blindaje contra las acciones de la fiscalía y las solicitudes de extradición por parte de los Estados Unidos. Es decir, impunidad.

En las conversaciones reveladas entre el exdirector de la DNI y el abogado de ‘Papá Pitufo’ se evidencia su capacidad de articulación con estructuras como La Inmaculada en Tuluá y las redes de Los Shottas y Los Espartanos en Buenaventura. También presumía de acceso a información sensible, incluso sobre un eventual atentado contra el presidente Petro en Cali. Ese nivel de control territorial e informativo de ‘Papá Pitufo’ sobre movimientos criminales y terroristas en Cali, Tuluá y Buenaventura obliga a formular una pregunta inevitable de tiempo y espacio: ¿tuvo también conocimiento —directo o indirecto— del reclutamiento en Cali de los sicarios que ejecutaron el asesinato de Fernando Villavicencio en Ecuador?

‘Papá Pitufo’, señalado como uno de los mayores contrabandistas en la historia de Colombia, suele asociarse con la importación de mercancía subvaluada. Pero esa es solo la parte visible de un esquema más sofisticado. Mucho menos escrutada —y probablemente más rentable— es la ingeniería de exportaciones ficticias: contenedores que nunca abandonan el puerto, amparados por documentación formal que simula operaciones reales y permite registrar ingresos inexistentes o inflar de manera artificial los precios de bienes vendidos a compradores que solo existen en papel. Bajo este mecanismo no solo se manipulan las cifras del comercio exterior; se crea una vía eficaz para lavar cientos de millones de dólares a través de transacciones con apariencia de legalidad.

Si todo esto ya resulta inquietante, más lo es la reacción del exdirector de la DNI. Ha intentado revestir sus reuniones de actos ‘institucionales’ y ha anunciado su salida del gobierno para integrarse a una campaña presidencial, como si se tratara de un tránsito normal. No lo es. Naturalizar ese paso equivale a la consolidación —o continuidad— de lo que muchos describirían como un Estado capturado por lógicas criminales. Ningún candidato puede evadir este dilema: aceptar, sin costo político, la incorporación en su campaña de funcionarios que han sostenido pactos incompatibles con prófugos de la justicia.

Por ahora, un candidato ha dicho que no. Pero uno de sus principales asesores también actuó como emisario ante ‘Papá Pitufo’. Eso valida la idea de que toda práctica, por irregular que sea, se justifica mientras se gane.