- Vení, vos, Jorge, ¿qué opinas del gobierno de Abelardo De la Espriella?
- Creí que el tipo, que no es ningún pendejo, iba a dar muestras de habilidad en el manejo del gobierno, pero lo que hemos visto los colombianos en los días que han transcurrido desde el 7 de agosto es que el presidente comete a diario unos errores que lo pueden llevar al fracaso total.
- Y de esos errores, ¿cuáles opinas que son los peores?
- Hay nombramientos en altos cargos del Estado que causan desasosiego en la sociedad. Es absurdo que un personaje con cinco dedos de frente haya sido capaz de nombrar a un sujeto de tan baja catadura como Alejandro Ordóñez embajador en la OEA. Bueno es recordar que este santandereano, quemador de libros, que destituyó a Petro como alcalde de Bogotá y que, al ser restituido, los colombianos hemos tenido que pagar la alta suma a la que fue condenado el Estado por ese acto infame, que a mi juicio ha debido operarse el reclamo para que el exprocurador le cancelara al erario la suma a la que fue condenado.
- Viviane Morales, quien, en un momento de insensatez de De la Espriella, nombró ministra de Educación, y en el mes transcurrido desde su posesión mostró de lo que es capaz el fanatismo religioso que siempre la ha acompañado, muy bien asesorada por su pareja Carlos Alonso Lucio, otro fanático con varias cuentas por saldar. Por fortuna, la dama renunció al cargo, sin que yo conozca la hoja de vida de la reemplazante.
- Carlos Sepúlveda es un caballero de impecable hoja de vida. Nombrado por De la Espriella como director del Departamento Nacional de Planeación, apenas se supo de sus preferencias sexuales fue destituido. Una auténtica ofensa a la población LGTBIQ+.
- Ahora el presidente ha inventado un cargo que no existe en la nómina, que es el de vocero de la Presidencia, copia fiel de la que tiene Trump en la Casa Blanca y quien tuvo el vergonzoso papel de coger el micrófono para decir que una mujer de las excelencias personales y profesionales de la doctora Carolina Soto, “por no tener cercanía con el gobierno”, este no veía con buenos ojos la elección de la doctora Soto como presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, que es un gremio privado en el que no debería tener injerencia el gobierno. Cobardemente, la CCI se tragó el sapo y no fue capaz de salir a respaldar a la persona que acababan de nombrar.
- Yo soy católico, apostólico y romano, pero respeto la Constitución Nacional de 1991 que convirtió a Colombia en país laico, no tanto como un asunto religioso, sino para garantizar la separación de la Iglesia Católica y el Estado. Don Abelardo, con su puño en alto y gritando “Viva Cristo Rey” viola la Constitución y ofende a los colombianos que no pertenecen al catolicismo.
- Entonces, Jorge, ¿cómo ves que De la Espriella pueda soportar los cuatro años tan difíciles que tiene por delante?
- El hombre no se cae, pero si no endereza el rumbo, va a ser un periodo que no pasará a la historia como el mejor. Puede ocurrir, si Cristo Rey le ayuda, que someta por la fuerza de las armas oficiales a los grupos que ya no son guerrilleros, sino narcotraficantes. Eso le daría el aplauso general.
- Bueno, querido Jorge, no tardes tanto en venir a tu pueblo, pues siempre espero tu llegada con el cariño y la admiración de siempre.