Este próximo domingo va a ser una fecha crucial para el destino político de nuestro país.
De sus resultados dependerá lo que suceda en la primera -y lo más posible- en la segunda vuelta presidencial en la que la izquierda tiene todas las posibilidades de ganar y eso sí sería el acabose para nuestra democracia.
Porque está cantado: de resultar ganador el candidato Cepeda, la revolución se apoderará de nuestras instituciones, ‘patasarribiando’ todas las estructuras en las que está cimentada nuestra sociedad
Y todo por culpa de los egos, las vanidades, la corrupción y el narcotráfico que arropa a muchos candidatos que son los responsables de haber llegado a estos extremos.
Aquí no hay que darle más vueltas al asunto. Para la gran consulta votaré por Paloma Valencia que tiene sobrados méritos para alcanzar tan alta distinción, quedando por fuera por ejemplo personas como Juan Carlos Pinzón, quien jugará un papel importantísimo y preelectoral.
A su vez para el Senado, mi voto será por un caleño de raca mandaca que ha hecho una gran carrera escalando distintas posiciones dentro de un marco de pulcritud incuestionable. Me refiero a Christian Garcés quien obtendrá una copiosa votación.
Para la Cámara de Representantes las cosas están más peleadas. Las tres marías: Edna María, María Alejandra y Anamaria, se disputan un puñado de votos sobre todo de un electorado joven, al igual que Edwin Maldonado, Jaime Arizabaleta y Santiago Castro, entre otros, siendo mi preferido este último porque conozco de su trayectoria y sus cualidades que lo hacen un verdadero líder en esa manada.
Es indudable la labor proselitista del Presidente -que no expresidente- Álvaro Uribe Vélez quien se la ha jugado en todos los escenarios por su pupila preferida, sin olvidar a la Cabal que se merece un desagravio por parte del Centro Democrático.
Capítulo aparte se merece Abelardo de la Espriella quien en últimas será la carta ganadora de manera indiscutible o sea que hay una gran luz de esperanza a la que tarde o temprano llegaremos.
De todas maneras y a pesar de volverme más cansón de lo que soy, insisto, persisto y no desisto con mi caballito de batalla de tantos años: ‘nos unimos o nos hundimos’ o lo que es igual ‘nos jodimos’.
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Posdata: La repavimentación de Cali va viento en popa y esto es directamente proposicional al aumento de la popularidad del alcalde Eder.
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Posdata 2: Yo hablo bien de Cali. ¡Hazlo tú también!