De Angélica Mayolo me habló primero un amigo en común, un joven dominicano destacado, hoy profesor de políticas públicas en Harvard. Nuestro primer encuentro fue extenso y, desde los primeros minutos, me quedó claro algo que después confirmaría muchas veces: Angélica piensa esta región desde un cruce que pocos logran habitar al mismo tiempo. Territorio, Estado, academia y calle. Esos mundos rara vez se tocan entre sí, y menos en una sola persona. En ella, convergen con naturalidad, sin pose y sin acento impostado.
Hoy anuncio, con orgullo, que Angélica se suma a la Junta Directiva de El País. Esta incorporación no es una formalidad ni un gesto simbólico. Forma parte de una etapa que venimos impulsando de manera deliberada: ampliar la audiencia del periódico, ensanchar su huella regional y consolidarlo como plataforma editorial esencial del Suroccidente. Para eso necesitamos, en la mesa donde se toman las decisiones, voces que entiendan a fondo el país que contamos y el que queremos construir.
Angélica es bonaverense. Abogada de la Javeriana de Cali, máster en Derecho Internacional de UCLA. Fue Ministra de Cultura de Colombia, Secretaria de Desarrollo Económico de Cali, Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Buenaventura y Jefa de Asuntos Internacionales del Ministerio de Ambiente.
Hoy es Research Fellow de la Environmental Solutions Initiative del MIT -Massachusetts Institute of Technology- donde investiga ciudades sostenibles, soluciones basadas en la naturaleza y mercados de carbono. Desde Propacífico, además, lideró la postulación exitosa de Cali como sede de la COP16 y coordinó el plan de preparación de la ciudad.
Esa hoja de vida dice bastante. Pero lo que realmente la hace indispensable para esta Junta es la combinación. Una mujer afrocolombiana con raíces profundas en el Pacífico, con experiencia multinivel en gobierno y sector privado, con un pie en la academia estadounidense y el otro firme en Buenaventura y en Cali.
Y hay una dimensión más, que no suele caber en una hoja de vida: Angélica habita también el mundo de la salsa, como cantautora y compositora. En una ciudad que se define por su música tanto como por su economía y su política, eso no es accesorio. Es legitimidad cultural.
Lo digo sin pelos en la lengua: un medio que aspira a consolidarse y fortalecerse como la voz del Valle del Cauca no puede tener una Junta de mirada única. Las conversaciones del Suroccidente se están reconfigurando a alta velocidad. Los temas que hoy importan, cambio climático, desarrollo económico inclusivo, industrias culturales, cooperación internacional, integración con la diáspora, ya no caben en los moldes de antes.
El País necesita pensar su futuro con personas que están reescribiendo esas agendas en el mundo real, no solo en el papel. Angélica trae experiencia técnica de primer nivel, capital relacional en Washington, Boston, Bogotá y el Pacífico, y una lectura fina del territorio. Con ella damos un paso concreto en esa dirección.
A los lectores les pido que reciban a Angélica como la recibo yo: con expectativa, con respeto y con una ambición compartida por el Suroccidente. El País entra a su siguiente capítulo y esta decisión es parte de esa escritura.
Bienvenida, Angélica. El periódico, la región y sus lectores ganamos con usted en la mesa.