No deja de ser sorprendente que Colombia siga teniendo una alta abstención en medio de un entorno político y social tan convulsionado. La misma polarización debería ser un factor de motivación para concurrir a las urnas. Acompañar a los extremos del tablero, cada uno con razones de peso para ganar las elecciones, dispararía en cualquier país la pasión para votar. La izquierda para conservar el poder y dar continuidad a los planes del presidente Petro.

Fortunosamente las instituciones fuertes , han tomado decisiones responsables y sesudas para impedir que el populismo y la irresponsabilidad petrista en el mediano plazo, acaben con el país. Sin duda ese populismo ha generado afecto por el presidente. Un beneficiario de un subsidio no se preocupa por la fuente de esos recursos o por la sostenibilidad económica de esa decisión; solo alaba que está recibiendo hoy una suma que jamás le había llegado.

El concepto de Responsabilidad es cada día mas requerido para proyectar el futuro del país, pero el populismo de corto plazo, menosprecia la sostenibilidad de la economía. Para ellos, lo importante es permanecer en el poder y darle continuidad al régimen de demagogia y corrupción.

La derecha a su vez no debería estar dudando de votar. Hay sistemas por recomponer como la salud, la seguridad o las relaciones internacionales. Cuatro años mas de socialismo castrochavista nos regresaría quinquenios de progreso que requerirán décadas para recomponerlos.

El Centro, a su vez, está llamado a ejercer una posición seria y equilibrada para impedir los desafueros de la izquierda o los excesos de la derecha.

La decepción con la clase política es razón para que muchos no voten, pero precisamente la democracia nos está dando la alternativa: reemplazar tanto político corrupto o negligente por jóvenes formados para transformar el país, de una manera seria y coherente con ejemplos internacionales exitosos. Votar este fin de semana por un Congreso fresco debería ser una obligación inaplazable de los ciudadanos.

¿Y la consulta? ¿Se deberá votar o no? Sin dudarlo, claro que sí. Craso error quienes la ignoran: según las encuestas, casi la mitad de quienes asistirán a las urnas este domingo, no tienen interés en la consulta, o manifiestan no entenderla, o tienen una indecisión tal que se corre el riesgo de que finalmente no voten.

Abstenernos de votar o marcar el tarjetón con el propósito de invalidarlo, le dará la oportunidad a que los izquierdistas que concurren a las urnas y voten en la consulta, terminen mostrando un poder electoral tan grande que se vuelva decisorio para la primera vuelta. La derecha a su vez tiene muy buenas opciones: Paloma quien contará con la disciplina del uribismo y con el reconocimiento de su valiente labor en el Congreso. Buenas opciones también son Juan Carlos Pinzón, joven exministro de defensa; Mauricio Cárdenas, con una trayectoria muy larga en manejo de crisis y profundo conocimiento del estado; o Vicky Dávila, vallecaucana, corajuda y líder.

¿Y por el lado de la izquierda? Entre varios males, el menos ‘pior’. Un Roy Barreras, con cualidades, defectos y prevenciones, sería menos grave que Cepeda, quien, con total certeza, regresará al país a los modelos fracasados de la cortina de hierro, aplicados en Venezuela o Cuba. Un presidente con ese resentimiento, amigo de la subversión, sería un verdadero desastre. Por eso, a pesar de todas las prevenciones que hay con Roy, es preferible que este gane la consulta de la izquierda y se convierta en competidor de Cepeda.

Muchos creen que las elecciones están ganadas. Se equivocan. Estas realmente empezarán el lunes 9 de marzo, cuando se barajarán las cartas de nuevo con el resultado de la consulta.