Militares y policías venezolanos juraron el miércoles “lealtad y subordinación absoluta” a Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, tras la caída del mandatario Nicolás Maduro a principios de mes en una incursión estadounidense.

La Fuerza Armada venezolana, sostén de la llamada revolución bolivariana, ya había expresado antes su reconocimiento a Rodríguez.

El acto se celebró ante 3.200 uniformados, que desfilaron ante la primera presidenta del país, a quien entregaron el bastón de mando y la espada del prócer de la Independencia, Simón Bolívar.

El Ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, habla durante un acto de lealtad, reconocimiento y juramento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a la presidenta de Venezuela. | Foto: El País

“Juramos lealtad y subordinación absoluta”, dijo el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, que expresó también un “compromiso de fidelidad” de la institución.

“Es un momento inédito de la República (...) y por ser la primera vez que una mujer asume la presidencia de la República y que en consecuencia asume también el título de comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”.

El ministro del Interior, Diosdado Cabello, igualmente expresó lealtad en nombre de los cuerpos policiales.

“Nuestra lealtad a la Constitución nacional y a su presidenta encargada es absoluta, porque entendemos que defender su gestión es defender la continuidad del gobierno y la integridad del pueblo venezolano”, dijo el poderoso dirigente chavista.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió el respaldo de los militares. | Foto: El País

El general en jefe, Vladimir Padrino, fue el arquitecto de la “lealtad absoluta” que los militares venezolanos juraron a Nicolás Maduro hasta su caída. Es ahora una ficha crucial para Delcy Rodríguez y su frágil gobierno interino.

Con el máximo rango militar del país, Padrino es ministro de Defensa desde octubre de 2014 y representante de Maduro en una Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) altamente ideologizada y golpeada ante la incursión estadounidense del 3 de enero.

Rodríguez era la vicepresidenta de Maduro y asumió el poder tras la captura del gobernante y su esposa, Cilia Flores, en medio de un bombardeo a Caracas que tomó a las fuerzas de seguridad desprevenidas.

Los militares rápidamente respaldaron su nombramiento, con Padrino al frente. Pero expertos coinciden en que Rodríguez arranca débil frente a la FANB porque nunca cultivó un nexo con los uniformados. Padrino es clave.

Venezuela espera que el petróleo vuelva a ser su gran aliado para la reactivación económica. | Foto: AFP or licensors

“Conoce la estructura, garantiza el control de la Fuerza Armada”, explicó a la AFP Hebert García, general en retiro que fue ministro de Maduro hasta que rompió con el poder. “Delcy nunca tuvo relación ni afinidad con la Fuerza Armada, la tenía Maduro a través de Padrino”.

Rodríguez no ha tocado la cúpula militar. Mantuvo en sus cargos a Padrino y Domingo Hernández Lárez, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), que está a cargo de la tropa.

Pero remplazó al jefe de su guardia presidencial, que es el mismo de la agencia de contrainteligencia, al tiempo que cambió a los generales de 12 de 28 comandancias regionales.

Padrino, de 62 años, defiende la doctrina “chavista” con la que hoy se define la institución y abraza la consigna de “unión cívico-militar” que impulsó primero el fallecido mandatario Hugo Chávez (1999-2013) y mantuvo Maduro.

“Era el rostro de Maduro dentro de la Fuerza Armada”, indicó García. “Tuvo la habilidad de mantener a la Fuerza Armada, entre comillas, unida, sin que se le fuera de las manos y diera un golpe de Estado”.

Rodríguez está más vulnerable. “En peligro”, estimó una fuente diplomática. “No controla fuerzas de seguridad, pero cuenta con el tutelaje de Estados Unidos”, reparó.

La nueva presidenta dio un vuelco a la conflictiva relación con Washington que caracterizó los 27 años de gobiernos chavistas. Suscribió acuerdos petroleros, accedió a la liberación de presos políticos y trabaja en favor de la reanudación de relaciones diplomáticas.