El amor trasciende fronteras, supera diferencias culturales, rompe con los idiomas y no solo cautiva a las parejas, sino también a los espectadores, quienes disfrutan observar las historias de romance en cine y en la vida real.

En medio de las cientos de historias de amor que se encuentran en redes sociales, hay una que refleja la convicción de que el amor verdadero supera las diferencias.

Una pareja, dos culturas: así es la vida entre Europa y el Caribe colombiano | Foto: Instagram: @marthacmancini

Mientras en Suiza la rutina suele ser organizada y silenciosa, en Colombia el ambiente se caracteriza por la música, la cercanía y la celebración constante. Esa diferencia cultural fue justamente el punto de encuentro entre Mauricio, de origen suizo-italiano, y Martha, una mujer de Barranquilla.

Lo que comenzó como una relación terminó convirtiéndose en un intercambio de costumbres y formas de ver la vida. Para Mauricio, “vivir con una barranquillera es mucha alegría, mucha música“.

Además, conocer Colombia lo invitó a descubrir una manera distinta de vivir el día a día. Más allá de los paisajes o la comida, tras estar por primera vez en el Carnaval de Barranquilla, asegura que lo que más le ha sorprendido es la actitud de las personas y su forma de celebrar en los hogares, algo que no es popular en su país de origen.

“Te contagia, es contagioso. Cuando llegué a Colombia, eso era completamente otra cosa. Yo me preguntaba por qué esa gente tiene esa alegría; es también la luz que viene de las mujeres. (...) Tenían unos autoparlantes tan grandes que nunca había visto y cada casa tenía una de esas”, relató el extranjero.

Hace más de dos décadas que la pareja se conoció en Suiza y fue amor a primera vista y, hasta la fecha, llevan 23 años de casados. “Nos conocimos en una fiesta, me habían ‘mamado gallo’ todo el día para presentármela, y cuando ella llegó, empezaron las mariposas a moverse”, dijo Mauricio.

Por su parte, la colombiana explicó que en su hogar no falta la música y la alegría de su ciudad natal: “Cada vez que tenía proyectos y cosas para las que tenía que esmerarme para hacer, buscaba alguna música: salsa, merengue, todo, o sea todo, bullerengue, un vallenato, un porro. Sí estaba un poquito como achantada, entonces ponemos un poquito de puya y nos emocionamos”.

Hoy, la relación entre Martha y Mauricio se ha convertido en un ejemplo de cómo el amor puede unir culturas distintas y en su hogar conviven tradiciones europeas con el sabor del Caribe colombiano.