El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó un evento sísmico de magnitud 5,0 que tuvo lugar durante el mediodía de este viernes. El fenómeno, registrado a las 12:06 p. m. hora local, situó su epicentro en aguas del mar Caribe, aproximadamente a 58 kilómetros al sur de Boca de Yuma, en la provincia de La Altagracia, con una profundidad estimada de 71 kilómetros.

Aunque las autoridades no han reportado víctimas ni daños materiales de consideración, la percepción del sismo fue amplia. Residentes de localidades como San Rafael del Yuma, Higüey, La Romana, San Pedro de Macorís y Santo Domingo informaron haber sentido una vibración marcada, lo que activó protocolos de seguridad de manera inmediata en varias zonas del territorio nacional.

En la capital, la situación tomó un tinte de urgencia en el sector oficial. Diversas oficinas gubernamentales y edificios de gran altura fueron objeto de evacuaciones preventivas ante la incertidumbre generada por la duración del movimiento. La medida, aunque precautoria, evidenció el nivel de alerta en el que se encuentra la ciudadanía tras el suceso.

Los registros de la Escala de Mercalli Modificada indican que la intensidad del sismo alcanzó niveles III y IV, clasificados como movimiento débil a ligero.

Más de un centenar de personas enviaron reportes detallando que sintieron la sacudida, incluso en puntos distantes a más de 150 kilómetros del epicentro, lo que confirma la extensión de la onda sísmica en la geografía dominicana.

De manera simultánea, la Red Sísmica de Puerto Rico notificó otro evento de magnitud 5,0 localizado al oeste-suroeste de la isla de Mona. Esta coincidencia temporal ha generado diversas consultas técnicas sobre la conexión entre ambos movimientos en una zona de alta actividad tectónica.

Por ahora, las autoridades locales han descartado riesgos de tsunami y no se han reportado réplicas significativas tras el impacto inicial.

Este evento ocurre en un contexto regional marcado por una alta actividad sísmica. El Caribe se encuentra bajo la mirada de expertos tras los fuertes terremotos registrados recientemente en Venezuela, los cuales alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5.

Dichos sismos han dejado una estela de emergencia humanitaria en el país sudamericano, con un balance oficial de 589 fallecidos y casi 3.000 heridos, desencadenando una ola de apoyo internacional que incluye equipos de rescate provenientes de Colombia.

El Centro Nacional de Sismología de República Dominicana continúa monitoreando la zona, mientras que los ciudadanos se mantienen atentos a las indicaciones de la Defensa Civil. La tranquilidad ha regresado paulatinamente a las calles, aunque las autoridades instan a la población a conservar la calma y seguir únicamente las instrucciones de los organismos de socorro oficiales.